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martes, 23 de junio de 2026

A NUESTROS NIÑOS DE SEXTO

Hoy, a junio 2026, los tutores de sexto de Huerta Retiro queremos mandaros este mensaje. Un mensaje para nuestros niños y niñas de sexto que acaban de terminar Primaria, una etapa en la que se construye la base de la persona. Con todo nuestro cariño y para que siempre recordéis esta etapa de vuestra vida.

Hemos puesto todo nuestro empeño en formaros, en desarrollaros aspectos tan importantes como el pensamiento crítico, la autonomía o la responsabilidad. Y eso tiene un valor incalculable que seguramente irá floreciendo en próximos años, aunque ahora no seáis consciente de ello. Desde nuestra aula ha ido tomando forma la construcción de un proyecto en el que creemos todos, un proyecto de vida, un proyecto de formar personas, ante todo, buenas personas.

Hemos sentido la responsabilidad de estar con un grupo de niños y niñas a los que formar; fantásticos, cada uno con una forma de ser diferente que hace enriquecernos como maestros para intentar ser mejores cada día. 

Sabéis lo que hemos insistido en la dedicación y esfuerzo diario. Un esfuerzo, como hemos dicho muchas veces, al que no debéis olvidar ponerle un apellido: inteligente. Un “esfuerzo inteligente”. Sabéis cómo tenéis que hacerlo, os hemos intentado enseñar herramientas para ello, para que vuestro esfuerzo tenga sentido, construya aprendizajes y tenga éxito. En definitiva, que seáis capaces de aprender a aprender.

Sí, como nos habéis dicho muchas veces, hemos sido muy pesados, hemos puesto todo nuestro empeño en conseguir que aprendáis todo aquello que llamamos la escuela invisible: razonar, pensar, reflexionar, tener responsabilidad, saber actuar o decidir. Conseguir que todos los alumnos piensen, todos los niños piensen.

Pero recordad también que el éxito no es la victoria, es todo lo que habéis peleado y vais a seguir peleando por avanzar, por dar pasos, por lograr ir mejorando cada día. Tened presente que, en esta vida, si quieres no necesariamente puedes, hacer las cosas bien no nos va a garantizar el éxito; pero hacerlas mal, o no hacerlas, casi siempre te garantiza el fracaso. Vosotros debéis elegir.  

Sabed también que, a veces, las cosas no salen como queremos, pero salen como es necesario vivirlas para seguir creciendo… No esperéis conseguirlo todo a la primera, pero seguid afrontando desafíos porque es lo que hará que sigáis creciendo. Tenéis un solo objetivo: dedicaros a ser mejor cada día, seguid escuchando esa incómoda voz interior, esa voz que vive en ti, esa voz creada por todas las personas que intentamos participar en vuestra educación: maestros y, sobre todo, vuestras familias. 

Por eso hemos intentado que en vuestras mochilas haya recursos en forma herramientas, ahora posiblemente invisibles, para que podáis afrontar nuevas etapas logrando un aprendizaje versátil, aquel que permite adaptarte a cualquier situación… a desenvolveros y ser críticos en una sociedad en la que las redes, influencers o medios nos pueden llegar a manejar sin darnos cuenta. Y esta ha sido nuestra decisión, la del cole Huerta Retiro, porque hay decisiones que, quizás, no ganan premios, no venden, pero construyen aprendizajes que pretenden ser duraderos. Ese es y será nuestro premio, silencioso, siempre presente, en un segundo plano, sin hacer ruido, pero que surge y permanece cuando vais creciendo. 

Tenéis un nuevo reto y cada reto que afrontamos hace que la vida sea interesante, y querer superarlos es lo que hace que la vida tenga sentido. 

Aquí nos despedimos dando las gracias a vuestras familias por ser ejemplo, por habernos comprendido, por haberlo hecho todo tan fácil y por haber puesto su confianza en nosotros en estos años que nunca olvidaremos. Somo los dos tutores los que hablamos en nombre de un equipo al que damos las gracias por haber creído en lo que hacemos, por haber creado las condiciones y por ser capaz de sonreír cada día. A todos, pero especialmente a nuestros niños y niñas de sexto, gracias por cada uno de los días que hemos pasado juntos. Os vamos a echar mucho de menos, no os olvidéis de vuestros maestros y recordad: nunca dejéis de sonreír, porque como dijo Charles Chaplin, “Un día sin reír, es un día perdido”. Os queremos.

Julio y Antonio




domingo, 5 de abril de 2026

EL RAZONAMIENTO EN LA FORMACIÓN DEL ALUMNADO

 

La escuela de hoy día, como no debe ser de otra forma, debe tener como principal objetivo la formación integral de la persona, tanto desde una perspectiva individual como social. Lo que en ella se trabaja va más allá de un libro de texto o de un modelo que se limite a “auditar aprendizajes” para aprobar o sacar “buenas notas”. Por ello, lo que menos se conoce es aquello que llamo “La escuela invisible”, siendo, precisamente, la que más trascendencia tiene para participar en la sociedad actual, además de para mejorarla y ser capaz de construirla.



La escuela invisible

La “escuela invisible” tiene varios puntos clave a considerar, ese día a día en el que pretendemos desarrollar procesos mentales. Pero, en esta ocasión, nos vamos a centrar en uno de ellos: El aprender a razonar y a pensar. Educar en el razonamiento es una labor que no busca el aplauso inmediato, porque no es visible de manera inminente, sino la solidez en una formación que la persona necesitará el resto de su vida. Es una inversión silenciosa.

Enseñar a pensar es, quizás, el proceso más lento y exigente, pero es el único que garantiza que el aprendizaje permanezca cuando pasamos a otro nivel u otra etapa, o cuando salimos del edificio del colegio, instituto o universidad. Aprender a razonar y a pensar debe ser la mejor inversión que una persona puede hacer en sí misma.

Un espejismo: ¿Estamos aprendiendo o solo repitiendo? La trampa del "resultado inmediato"

En el camino de la enseñanza, es fácil caer en la tentación de los métodos puramente mecánicos sin comprensión para aquello que realmente se basa en el razonamiento. Son atractivos porque ofrecen una gratificación instantánea: el alumnado resuelve el ejercicio, obtiene la respuesta correcta, aunque no lo entienda, y todos (docentes, alumnado y familias) sentimos esa falsa complacencia inmediata de haber cumplido el objetivo. Sin embargo, detrás de ese resultado puede esconderse un vacío que es el que tratamos de exponer.

Aprender por repetición mecánica sin entender sería como memorizar el camino a una casa sin saber leer un mapa. Si mañana nos cambian el sentido de una calle, nos vamos a perder.

Concretemos con algunos ejemplos:

El cálculo.  No debe ser un automatismo carente de comprensión, sino como una herramienta de razonamiento. El alumnado debe comprender qué calcula y para qué, dotando de significado real a las operaciones matemáticas para poder utilizarlas en el verdadero criterio de evaluación que se propone: la resolución de problemas en situaciones reales. La comprensión no es un resultado, es poner el objetivo en el proceso de construcción activa del aprendizaje.

La lectura. No debe imitarse a ser un scroll de redes sociales, sino una lectura profunda que permita una exploración cognitiva con empatía, inferencias y razonamiento complejo. No es leer “X libros al año” a modo competición, ya que ello puede desplazar la motivación intrínseca de la lectura como medio, como fin o como placer.

El problema no es leer mucho o poco, es leer sin detenerse, sin analizar, sin reflexionar. En un mundo saturado de información, muchas veces partidista o interesada, la lectura lenta y profunda debe ser la que nos permita un adecuado desarrollo cognitivo. La lectura debe concebirse como un instrumento de aprendizaje que se integre de manera natural en cada una de las áreas.

Un tercer ejemplo, las respuestas a preguntas (ya sean orales o escritas). Cuando lanzamos una pregunta en clase y el alumno responde con las palabras exactas del libro de texto, a menudo sentimos un alivio inmediato: "¡Lo sabe!". Pero, en muchos casos, no estamos ante un conocimiento, sino ante un eco, una reproducción sin comprensión que le impide un razonamiento posterior al preguntarle “¿Y que pasaría si…?, ¿En qué situación vemos que…?, ¿Qué ejemplos pondrías relacionados con…?"

De este modo, una adecuada evaluación sería la que no solo pide reproducir contenidos fomentando una mentalidad de almacenamiento temporal. El alumnado "vuelca" la información mecánicamente que después olvida porque no entiende lo que ha retenido, aun habiéndole dedicado tiempo y esfuerzo. Recordar es solo la base; si nuestras preguntas no escalan hacia la aplicación y el análisis, estamos fomentando una formación que no es inversión, sino gasto de energía sin retorno. Una falsa apariencia de aprendizaje.

Estos tres ejemplos concretos nos muestran, cómo, el proceso mecánico carente de comprensión, provocan la trampa del “resultado inmediato”:

  • Oculta la falta de comprensión. El éxito en el “examen” o “ejercicio” no garantiza el dominio del concepto, del conocimiento o del proceso. De ahí que la evaluación deba basarse en el dominio comprensivo. Si no la basamos en el proceso cognitivo adecuado, lógicamente, tendremos esa “falsa percepción” de aprendizaje adquirido.
  • Es frágil. Lo que se aprende sin razonar tiene una "fecha de caducidad" muy corta. Pero puede que sea gratificante al perderse la perspectiva real de la formación de la persona.
  • Genera una ilusión de competencia. Nos hace creer que estamos preparados, hasta que la realidad nos saca del guion preestablecido al plantearse en contextos diferentes o pasado algún tiempo.
En esta entrada se propone cómo estudiar para aprender, con herramientas para que la información se comprenda y se asiente de manera razonada.

El razonamiento como transferencia en el aprendizaje

La transferencia del aprendizaje es la capacidad de llevar lo aprendido en un contexto y aplicarlo con éxito en situaciones nuevas. Esto solo es posible mediante el razonamiento reflexivo.

"No educamos para resolver la página 42 del libro de texto; educamos para que la persona sea capaz de resolver los retos en cualquier contexto fuera de las paredes del aula."

Esto sucede cuando apostamos por un aprendizaje comprensivo que nos permita:

  • Adaptabilidad: Quien entiende la lógica detrás de un proceso o herramienta, puede utilizarla en cualquier contexto. Una buena base de razonamiento favorece el desarrollo de la persona tanto para aquello que se esté aprendiendo en ese momento como para aplicarlo a otros contextos posteriores (siguientes aprendizajes, otros niveles, otros escenarios…).
  • Pensamiento Crítico: El razonamiento favorece el aprender del error, la toma de decisiones, la resolución eficiente de problemas, el discernir sobre la información veraz, el contrastar informaciones…
  • Conexión de Ideas: El conocimiento deja de ser un compartimento estanco para convertirse en una red viva que crece con cada nueva experiencia. Es decir, potencia el aprendizaje. Mucha cantidad de información no es sinónimo de calidad, no implica que sea apropiada. La calidad en su tratamiento es saber utilizarla, razonarla, diferenciar la adecuada y necesaria, contrastar…

Como docentes, la prioridad pedagógica debe ser intervenir en los procesos cognitivos de cada niño y niña, alejarnos de resultados «artificiales» obtenidos mediante mecánicas sin comprensión que pueden “tranquilizar” a corto plazo, pero no se transfiere para un óptimo razonamiento que la persona va a necesitar en cada una de sus fases o etapas de aprendizaje.

En este punto haríamos la analogía con el cuento “El traje nuevo del emperador”, la verdadera prueba de fuego llega cuando el alumno se enfrenta a un contexto diferente, cuando debe razonar y pensar, es ahí cuando la realidad grita que el emperador está desnudo.

Debemos desterrar la idea de que la estructura de una clase es un circuito cerrado, donde el docente vierte información, plantea ejercicios y luego califica cuánta de esa información posee cada niño y niña. Esta es la parte (relativamente) fácil, siendo lo verdaderamente pedagógico algo más difícil, complejo y trascendental: es enseñar qué hacer con esa información, que la conecte de forma significativa con lo que ya sabe, que reflexione sobre ella y que la transforme, mediante el razonamiento, en un conocimiento propio y transferible. Porque no es lo mismo tener mucha información que saber utilizarla. No es lo mismo almacenar algo mediante una memoria rígida, que aprender mediante una memoria flexible y de carácter cognitivo para conocer, saber utilizar y saber ser


Que el alumnado reflexione sobre lo que escuche, escriba o exponga supone que sea consciente de aquello que hace, favoreciendo su implicación cognitiva, su aprendizaje significativo y funcional. Esta idea conecta metodología con autoevaluación, capacidad crítica, aprendizaje activo, estrategias para organizar la información y autorregulación del aprendizaje. Favorece la transferencia de aprendizajes y capacidades competenciales. Todo ello a través de un adecuado razonamiento.

Pensar sobre lo que aprendemos, tratar de explicarlo con nuestras palabras, aplicarlo en nuevos contextos, etc. son formas de conseguir aprendizajes más duraderos y flexibles.



Educar va más allá de llenar un depósito de respuestas mecánicas con fecha de caducidad. Es potenciar el razonamiento y la reflexión: Una inversión que nos permite de transformar la información en conocimiento real y transferible.



sábado, 6 de diciembre de 2025

ESTUDIAR, APRENDER A APRENDER, "INVERTIR" EN APRENDIZAJE

 

A menudo, la palabra "estudiar" se asocia con un trámite tedioso cuyo único objetivo es aprobar un examen. Cuántas veces hemos visto mensajes en carteles como el “Te ayudamos a aprobar”; o el repetir muchas veces un texto o definiciones, sin llegar a entender o saber su aplicación, solo para reproducirlo en clase. Esto se relaciona con la reproducción de prácticas que siguen un modelo de sistemas educativos anteriores o con formas de evaluar que no están adecuadas ni a la normativa actual ni a las evidencias científicas sobre desarrollo personal o social de las personas que aprenden.

Estudiar se vincula a aprender, a la evaluación formativa, es un proceso de metacognición que implica prácticas de evocación en clase, de autoevaluación guiada, de práctica espaciada…

Estudiar no es exclusivamente lo que el alumnado hace en su casa, sino que implica unas estrategias metodológicas en el aula, un aprendizaje de herramientas, una continua información. Debe ser un proceso de doble vía que nos aporte dos beneficios cruciales:

  1. Aprender (la meta inmediata): Adquirir conocimientos sólidos y significativos, siendo la consecuencia natural de este aprendizaje el aprobar materias.
  2. Aprender a Aprender (la meta a largo plazo): Desarrollar las rutinas, procesos y estrategias mentales que nos permitirán abordar cualquier futuro aprendizaje. Esta es la verdadera competencia que, relacionada con el resto, asegura su éxito continuo, un avance en nuestro desarrollo. Y en esta parte también incluimos aquella línea metodológica que se lleva a cabo y que no siempre se identifica con conocimiento, éxito o aplicación inmediata (de ahí el “esto, ¿Para qué me va a servir?). Por eso es muy importante informar, implicar o hacer ver a alumnado y familias qué se persigue.

Al integrar buenas técnicas de estudio como metodología, no solo nos permitirá aprender sobre la materia objeto de dicho estudio, sino que el alumnado está invirtiendo en su capacidad de transferencia de conocimientos o destrezas y en su autonomía para seguir aprendiendo



La Base: De la Comprensión Lectora a la Organización del Conocimiento

Una rutina de estudio eficaz comienza con el dominio de la comprensión, como parte de la competencia en comunicación lingüística. No podemos razonar sobre lo que no hemos entendido. Por ello, la comprensión lectora es la condición previa e indispensable para cualquier técnica posterior.

Una vez que el texto ha sido comprendido, el siguiente paso es la organización de la información. Esto es vital porque el cerebro aprende mejor cuando ve la estructura, las jerarquías y las relaciones entre los elementos, creando una base de conocimiento sólida.

Las Fases Clave para Estructurar el Aprendizaje

El proceso de estudio debe ser activo, consciente y reflexivo, y se desarrolla en las siguientes fases al organizar la información mediante esquemas, mapas mentales, pensamiento visual…etc.

  1. Aclarar y Comprender el Vocabulario: Identificar y buscar el significado de términos desconocidos, técnicos o ambiguo. La finalidad es eliminar barreras de comprensión. Si no conocemos las "piezas", no podemos construir el "edificio".
  1. Diseñar la Estructura (Borrador de Relaciones): Una vez comprendido el texto, se debe identificar la idea principal y las ideas secundarias que la sustentan. Es crear un borrador mental o escrito que establezca el "esqueleto" de la información, definiendo qué conceptos dependen de cuáles.
  1. Organizar la Información con Herramientas Gráficas: Utilizar organizadores gráficos para representar visualmente la estructura diseñada en la fase anterior. 
      • Esquemas (de llaves o numéricos): Ideales para jerarquías y subpuntos.
      • Mapas Conceptuales: Fantásticos para mostrar relaciones explícitas entre conceptos mediante palabras de enlace
      • Mapas Mentales: Útiles para generar ideas y asociarlas a partir de un concepto central, fomentando la creatividad y la memoria visual.
      • Pensamiento Visual: Incorporar dibujos e iconos para fijar conceptos de forma más comprensible y en relación a una memoria útil de trabajo
  1. Relacionar Ideas Clave y Desarrollar Comprensivamente: Una vez que el conocimiento está organizado, el objetivo es relacionar las ideas clave y ser capaz de explicar por qué la información está organizada de esa manera. Ejemplo; no es suficiente saber las partes del aparato digestivo o los diferentes aparatos de la función de nutrición por separado; sino, comprender el proceso, qué función tiene cada fase y cómo se relacionan la digestión, circulación y respiración.

 

La Meta Final: Memoria Comprensiva y Reflexión

El último peldaño es conseguir que la memoria no sea un simple almacén de frases para repetir, sino un motor para la reflexión y el razonamiento. Supone un esfuerzo pero con sentido real de aprendizaje, un esfuerzo con necesaria implicación tanto de dicho alumnado como del docente al planificar acciones.

Estudiar no es memorizar para repetir sin entender. Es utilizar la memoria de manera comprensiva, es decir, recordar los conceptos clave y sus relaciones para poder desarrollar una explicación propia, coherente y profunda sobre el tema.

Esto les permite no solo responder a una pregunta directa, sino también transferir ese conocimiento a un nuevo contexto o problema, a nuevos aprendizajes de posteriores fases o etapas. Es la evidencia de que han adquirido la competencia de aprender a aprender y esto, siendo uno de los aspectos más difíciles de desarrollar, constituye un elemento esencial en la formación integral del alumnado.




lunes, 18 de agosto de 2025

ELEMENTOS CURRICULARES: RELACIÓN, EVALUACIÓN Y DISEÑO DE ACTIVIDADES

 

Actualmente, la normativa en Educación Infantil, Primaria y Secundaria supone conocer la relación entre los diferentes elementos curriculares y la trascendencia que tiene al programar la actuación en el aula y evaluar el desempeño del alumnado.

Aunque suponga un entramado complejo, a través de la siguiente entrada pretendemos simplificar el proceso considerando el criterio de evaluación que, al evaluarlo, nos va a permitir vincular de manera rigurosa el resto de los elementos curriculares hasta llegar al perfil de salida o perfil competencial.


Vídeo explicativo: La relación de elementos curriculares, el diseño de actividades y la evaluación

Todo esto nos lo permite la aplicación Séneca, siempre comprendiendo la citada relación curricular y el enfoque de la evaluación formativa y sumativa. Podemos remitirnos a la entrada "Reflexionamos sobre la evaluación" para entender el contexto en el que nos movemos y que el uso de aplicación sea efectivo.

En la siguiente imagen ofrecemos la relación de los elementos curriculares y cómo se van concretando hasta su aplicación en el aula, además de las diferentes rutas u opciones que nos permite Séneca para hacer que el proceso, con solo evaluar el criterio, nos lleve tanto a las calificaciones del área como al perfil competencial y resto de documentos e informes que genera Séneca


Infografía de diseño propio: Relación de elementos curriculares y recursos desde Séneca

Habría que hacer algunas consideraciones, aunque sería motivo de otra entrada:

  • Tener clara la diferencia entre evaluar y calificar (Séneca plantea “Actividades evaluables”, pero realmente se trata de “calificables”, ya que la evaluación va más allá)
  • La referencia para la evaluación son los criterios (no se evalúa la actividad en sí)
  • Instrumento de evaluación lo podemos identificar como actividad (cuando dicha actividad sirve para recoger evidencias de aprendizaje)
  • Para identificar el grado de adquisición del criterio necesitaríamos una herramienta (en nuestro caso diferenciamos instrumento de herramienta) y así vincular la evaluación cualitativa (información sobre dicho grado de adquisición) con la cuantitativa (calificando)
  • La evaluación tiene carácter continuo, es un proceso. Trimestre es solo una estructuración temporal del curso. La primera evaluación coincidiría con el primer trimestre, la segunda evaluación con el primer y segundo trimestre, la evaluación ordinaria (no existe tercera) iría desde inicio de curso hasta final. Muy importante para que el sistema recoja todo el proceso de calificación de los criterios de evaluación.
  • En cada área hay competencias específicas (puente con competencias clave y sus descriptores operativos); asociados a ellas, los criterios de evaluación establecidos por ciclos (referentes que indican nivel de desempeño en situaciones o actividades a las se refieren las competencias específicas). Para poder llevarlos al aula necesitamos los saberes básicos (conocimientos, destrezas y actitudes que constituyen los contenidos propios de cada área y cuyo aprendizaje es necesario para adquirir las competencias específicas)
Todo ello, junto con los documentos e informes que se generan, puede ser importante  para la decisión de promoción o no del alumnado, siempre basado en los criterios de promoción presentes en el proyecto educativo y basados en el grado de desarrollo de los descriptores operativos del perfil competencial o de salida).

Artículo 10, punto 6, de la Orden 30 de mayo de 2023
"Los criterios de promoción, recogidos en el Proyecto educativo, tendrán que ir referidos al grado de desarrollo de los descriptores operativos del Perfil competencial al finalizar cada ciclo, así como a la superación de las competencias específicas de las diferentes áreas."

Artículo 16, punto 1, de la Orden 30 de mayo de 2023
"...Para la toma de decisiones se tendrán en cuenta los criterios de promoción que deberán ir referidos al grado de desarrollo de los descriptores operativos del perfil competencial de cada ciclo establecidos en el Proyecto educativo del centro. Para ello se tendrán como referentes los criterios de evaluación, a través de los cuales se medirá el grado de consecución de las competencias específicas."

Actualmente hay diferentes enfoques o interpretaciones al identificar los conceptos de técnica, instrumento o herramienta de evaluación, mediante la siguiente imagen se ofrece una propuesta a partir de lo anteriormente expuesto.


Infografía de diseño propio: Procedimientos de evaluación 


Por tanto, veamos cómo se llega a la evaluación del área y al perfil competencial/de salida mediante un único proceso tomando como referencia el criterio


Infografía diseño propio: Explicación del proceso de evaluación del área y del perfil




Lo hacemos aquí con un ejemplo práctico a través de un criterio de matemáticas de 4º


Como vemos, el diseño de la actividad debe estar basado en criterio (o criterios), que son los que vamos a evaluar para identificar el nivel de desempeño. En este sentido, como indica Héctor Ruiz Martín, los conocimientos transferibles y significativos se desarrollan mediante su uso en múltiples contextos, y por medio de la reflexión desde múltiples perspectivas, lo que requiere de múltiples actividades de aprendizaje alrededor de las mismas ideas, modelos o procedimientos


Infografía de diseño propio: Procedimientos de evaluación 


El criterio o criterios de evaluación debe estar relacionado con la actividad y ponerlo en contexto a través de la tarea junto con otros aprendizajes. Una actividad sería, por ejemplo, la producción de un texto (el ejercicio las reglas de ortografía, clases de palabras...); la exposición oral, la resolución de problema o construcción con su razonamiento (el ejercicio las operaciones), la explicación del proceso de nutrición y su implicación (ejercicios serían identificar nombres, funciones...).

En la siguiente infografía también se indica cómo, a través de la calificación del criterio, llegamos a la calificación del área.

Infografía de diseño propio: De la evaluación a la calificación del área

lunes, 4 de agosto de 2025

REVÉS A UNA MANO O A DOS: UN (CURIOSO) PARALELISMO CON LA SOCIEDAD ACTUAL


¿Es posible unir en una reflexión un golpe de tenis, evolución de la sociedad actual y docencia? Lo vamos a intentar en las siguientes líneas, con las que solo se pretende plasmar y ordenar unas ideas que surgen a veces. Vamos a ello.

El revés a una mano en el tenis, con su elegante y fluida ejecución, es a menudo considerado un golpe de belleza clásica. Nos evoca una era pasada del deporte, una época en la que el estilo y la precisión se valoraban tanto como la potencia. Maestros como Roger Federer o Stan Wawrinka han demostrado que, en las manos de talentosos jugadores, es un golpe eficaz. Sin embargo, su complejidad técnica y el exigente punto de impacto lo han convertido en una rareza en el tenis moderno, dominado por el revés a dos manos. Atendiendo el ranking actual masculino, porque en el femenino es tendencia casi total de siempre (perfección en Justin Henin), son solo unos pocos jugadores de élite los que utilizan el revés a una mano: Musseti (rondando el top 10), el veterano Dimitrov (20º) o  Tsitsipas (en un mal momento actualmente) son ejemplo de ello.


Revés de Roger Federer

Recuerdo en mis inicios, a principios de los 80, cómo todos jugábamos con revés a una mano; incluso alguna escuela que iniciaba a dos, después cambiaba a una. Sin entrar en aspectos técnicos en la evolución de empuñaduras o posiciones del cuerpo, poco a poco ha ido predominando el revés a dos manos de los tenistas actuales. Eran la excepción jugadores como Borg o Connors, con ejecuciones diferentes a lo que es ahora el revés a dos manos, o posteriormente Agassi.

Este cambio en el tenis nos podría ofrecer un paralelismo fascinante, creo, con la sociedad actual. Las formas de hacer las cosas que antes se consideraban la norma ahora han sido superadas por nuevas metodologías, más directas y, en ocasiones, más eficaces ante los desafíos del presente (para un niño es más complicado aprender a una mano que  dos, por razones de fuerza o devolución de la bola). El revés a una mano es como una de esas habilidades o tradiciones que, aunque hermosas, se vuelven difíciles de mantener frente a la velocidad y la potencia de los cambios actuales.


Stan Wawrinka

Hoy en día, la vida se mueve a un ritmo diferente, a unos estímulos distintos y una evolución en continuo cambio. La cantidad de información que recibimos, la capacidad de analizarla, las exigencias del mercado laboral y la necesidad de adaptarnos a nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, son el equivalente a esa pelota que nos llega con una fuerza y un efecto imposibles de controlar con un revés a una mano. El revés a dos manos, en este contexto, representa la adaptabilidad y la búsqueda de la eficiencia. Su estabilidad y potencia nos ofrecen una mejor defensa o diseño de estrategias, contra los desafíos que se nos presentan de manera constante y a gran velocidad. Antes bastaba con reproducir un determinado contenido, ahora necesitamos razonar, comprender, analizar…servirnos de una memoria flexible y cognitiva, que se adapte a cualquier situación, evitando una memoria rígida sin comprensión.


¿Es mejor un revés que otro?, sinceramente y siguiendo el paralelismo, creo que no es cuestión de ver qué es mejor sin tener en cuenta el contexto, sino considerar qué es lo que demanda la situación y sociedad actual en cuanto a enseñanza y aprendizaje para que las personas sepan desenvolverse en ella. Como la citada necesidad de formar en el uso de dispositivos móviles, en redes sociales, en manejo de la información…etc. 

Igual que no podemos analizar, estructurar o diseñar el aprendizaje actual de un niño tomando como referencia la sociedad de tiempos de EGB o incluso de hace solo diez años, con el análisis del revés a una o dos manos sucedería lo mismo. Sería injusto un análisis y diseño del proceso enseñanza/aprendizaje fuera del contexto en el que se lleva a cabo.


Revés a dos manos de Carlos Alcaraz

Quizás condicionado por mis inicios, sí es verdad que considero más estético el revés a una mano, favorecedor de la volea o revés cortado; pero también he de reconocer las dificultades para el resto potente actual o un ataque con bola alta. La foto del revés a una mano quizás sea única, ese énfasis en la técnica y el timing perfecto, sigue siendo un recordatorio de la elegancia y la maestría del tenis de jugadores como Federer, igual que vendrán, si no están ya, referentes estéticos con el de dos. Como referentes hubo también en estilos musicales, escritores, pintores…etc. que dejaron su impronta y que después han sido sustituidos por otros, con diferentes tendencias ajustadas a tiempos actuales, y que también son modelos que seguir (en cuanto a aquellos valores que no debemos dejar de tener en cuenta relacionados con el esfuerzo, formación, superación, calidad técnica…etc; ya que no todo lo actual es modelo a seguir, como no todo lo anterior debía serlo)

En un mundo donde lo pragmático va de la mano del éxito, el revés a una mano es un símbolo de estilo que, aunque sea el más difícil, todavía tiene su lugar y, quizás, en algún momento volvamos a tener un ganador de Grand Slam con este golpe. Es una invitación a apreciar la complejidad y la belleza, aunque adaptándonos a los cambios necesarios.

¿Va a desaparecer el revés a una mano? Es cuestión de evolución, a veces hay finales felices y otros necesarios. Si lo protagonistas y profesionales del tenis optan por ello, es porque es necesario, sin más. 

Terminamos y no vamos a caer en el tópico de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, El aprendizaje actual no se puede limitar a “nuestro propio aprendizaje” porque niños y niñas de ahora han nacido en otra época, con otras necesidades, otros contextos, otra sociedad a la que darle respuesta y construirla, otro partido diferente a jugar y con otros rivales distintos… pero eso ya es cuestión de otro artículo: ¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Antonio Sánchez Barrera
Maestro y director del CEIP Huerta Retiro
Monitor nacional de tenis






miércoles, 30 de julio de 2025

¿TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR?

Todo tiempo pasado fue mejor” es una expresión que se usa con frecuencia, ¿Realmente es así?

La siguiente viñeta, de la que desconozco su autor, nos permite una interesante reflexión:

 

                                                                       Fig. 1: Autoría desconocida

A menudo idealizamos el pasado, creando una época dorada que, en realidad, nunca existió. Esta idealización podría no ser más que una  involuntaria manifestación de la dificultad para adaptarnos al presente por no entender los diferentes cambios que se produce en la sociedad actual (o por algún tipo de justificación). No nos referimos a la “nostalgia saludable”, que es un recordatorio de experiencias positivas, sino aquella nostalgia (¿involuntaria?) que supone una huida de un presente que no nos gusta o en el que no nos sentimos cómodos. Es en esta distinción donde la idea con la que iniciamos el artículo encuentra su fundamento: el problema no es recordar el pasado, sino idealizarlo y utilizarlo como una excusa para no enfrentarse al presente.

Debemos cimentar el presente como algo imprescindible para participar activamente en la construcción del futuro. El crecimiento profesional, personal y social, a menudo, exige entender y comprender los cambios sociales para seguir avanzando. Por ejemplo, en la escuela de hoy día se hace necesario formar al alumnado en razonamiento, utilización crítica de la información, dispositivos digitales… algo a lo que, como docentes, no podemos negarnos (o dejarnos de formar) argumentando la utilidad de una escuela anterior.

Los recuerdos positivos del pasado a menudo se idealizan, dándonos la impresión de que "cualquier tiempo pasado fue mejor". No es que nuestra memoria nos engañe deliberadamente, sino que está “ayudándonos” a interpretar el presente y anticipar el futuro, incluso si eso implica embellecer un poco el pasado.

Basándonos en Ruiz Martín (1), la memoria no funciona como un archivo o una grabadora que almacena la información tal cual. En lugar de eso, cada vez que recordamos algo, lo que hacemos es una reconstrucción de la experiencia. Esta reconstrucción se ve influenciada por nuestro estado emocional actual, nuestras creencias, motivaciones o intereses y lo que sabemos en ese momento.

Esta función de "supervivencia" de la memoria, hace que priorice la información más significativa y descarte los detalles que considera irrelevantes. En este sentido, las emociones juegan un papel crucial en la formación y la evocación de los recuerdos. Los recuerdos asociados a emociones intensas ya sean positivas o negativas, tienden a ser más vívidos y a perdurar más en el tiempo. Sin embargo, al ser reconstruidos, pueden ser modificados. Los recuerdos positivos, por ejemplo, pueden ser "pulidos" con el tiempo, perdiendo las aristas negativas o las dificultades que los acompañaron en la realidad, y haciendo que ese pasado parezca mejor de lo que realmente fue. Siguiendo al citado autor, incluso la naturaleza reconstructiva de la memoria también explica por qué somos susceptibles a los falsos recuerdos. Cuando nuestra mente rellena los huecos de una experiencia, puede añadir detalles que nunca existieron o interpretar los eventos de una forma más favorable de lo que realmente fueron. Esto crea la sensación de que el pasado fue más idílico, que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Por todo ello, es esencial considerar el contexto al aplicar el aprendizaje con un determinado alumnado y entorno. El derecho del docente a no cambiar termina allí donde comienza el derecho del alumnado a tener el mejor docente posible, aquel que se recicla y adapta a cada contexto, a cada momento.

(1)

Ruiz Martín, H. (2019). Aprendiendo a aprender: Una aproximación científica a los procesos de aprendizaje y enseñanza. Paidós.

Ruiz Martín, H. (2020). ¿Cómo aprendemos?: Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza. Paidós.

Ruiz Martín, H. (2022). Los secretos de la memoria: Claves para entender y mejorar la capacidad de recordar. Paidós.

sábado, 9 de marzo de 2024

EL APRENDIZAJE MEDIANTE LA EVOCACIÓN, LA PRÁCTICA ESPACIADA Y LA PRÁCTICA ENTRELAZADA

Para aprender hay que practicar, pero siempre de una manera efectiva. Traemos dos estrategias que promueven el aprendizaje de conocimientos y habilidades de manera sólida y con una importante capacidad de transferencia: la evocación y la práctica espaciada.

La evocación consiste en tratar de recordar y recuperar los aprendizajes de nuestra memoria para afianzarlos, hacerlos más sólidos y con capacidad de transferencias. Un esfuerzo relacionado más con la calidad que con la cantidad, produciéndose un importante impacto en nuestra memoria Un esfuerzo que será menor cada vez que tratemos de evocarlos, porque reforzamos esta capacidad, y el aprendizaje estará más afianzado y será más efectivo.

Siguiendo a Héctor Ruiz Martín (2022), curiosamente, el impacto de la evocación es mayor cuando hemos empezado a olvidar lo aprendido, lo que sería "práctica de evocación espaciada" para promover aprendizajes más sólidos y duraderos.

Prácticas de evocación como pensar sobre lo que aprendemos, tratar de explicarlo con nuestras palabras, aplicarlo en nuevos contextos, etc. son formas de conseguir, como se ha dicho, aprendizajes más duraderos, sólidos y flexibles.

Desde el punto de vista del alumnado, es más eficaz espaciar las sesiones de estudio o de práctica que realizarlas seguidas. Un aprendizaje que solo se realiza mediante la repetición reiterada en una sola sesión o unidad, no tiende a perdurar. Es mejor estudiar una hora cada día durante tres días que estudiar tres horas seguidas un solo día.

En la práctica tradicional, el alumnado tiende a estudiar dejando el estudio para el último momento y de manera masificada. Este hábito puede resultar efectivo para aprobar un examen, pero es engañoso respecto al aprendizaje ya que no se afianza. Sería importante resaltar que el principal objetivo es aprender y alcanzar un aprendizaje significativo (con sentido para el alumnado y con capacidad de ser transferidos)

Por esta razón, no se mejorará el estudio al copiar o releer, sin más, los apuntes. Hay poco esfuerzo cognitivo (aunque tengamos la falsa sensación de que estamos aprendiendo). Es más efectivo leer y trata de explicar con sus propias palabras lo leído, resumir, esquematizar…




Desde el punto de vista docente, la práctica espaciada debe ser favorecida mediante la organización de las actividades o unidades de aprendizaje a lo largo del curso escolar. En este sentido, resultaría más eficaz espaciar en el tiempo las sesiones en las que haya que utilizar los aprendizajes adquiridos, ya que van a perdurar más al trabajarlos espaciadamente que concentrarlos en periodos concretos y no volver a revisarlos. Incluso vincularlos a diferentes contextos para que el alumnado sea consciente de la relación entre lo que saben y su aplicación.

En sesiones continuas, se trataría de evocar lo aprendido al principio de la siguiente sesión que hacerlo al final de la que se han introducido los nuevos aprendizajes. Cuanto más tiempo transcurre entre cada práctica, más tiempo perdura el aprendizaje posteriormente.

Actividades de evocación pueden ser: tickets de evocación, arreglar errores en textos, diario de aprendizaje, mapa mental, juegos de preguntas de lo tratado anteriormente, definiciones o explicaciones espaciadas en el tiempo, plantear preguntas por niveles, mejorar respuestas dadas por el docente…etc.

Todo ello también lo podemos relacionar con la práctica entrelazada. Para asimilar diferentes aprendizajes podemos ir combinándolos mejor que enfocarse en dominar uno para después pasar al siguiente, es decir, practicar de manera entrelazada evitando la masificación reiterada de ejercicios que, además, en el momento del aprendizaje inicial siempre se trabajan de la misma manera, por lo que hay una menor capacidad de razonamiento.

La práctica entrelazada produce aprendizajes más flexibles y duraderos, aunque tengamos la sensación de aprender menos. A medio y largo plazo, entrelazar la práctica es mucho más eficaz que concentrarla. Habría que aclarar que hablamos de aprendizajes independientes, es decir no aquellos que dependen de unos anteriores.

Tanto práctica espaciada como entrelazada tiene relación con la motivación. Lógicamente, aprender sobre unas cosas nos puede motivar más que aprender sobre otras. Pero también depende especialmente de que confiemos en nuestra capacidad para aprenderlo. El éxito que motiva es el que se percibe como un logro que se ha conseguido con esfuerzo. Ello no quiere decir que, para mantener la motivación del alumnado, haya que rebajar el grado de dificultad del objetivo, sino plantearlo a un nivel asumible sin dejar de representar un reto y con continuo apoyo y guía para llegar a conseguirlo.

Por tanto, práctica espaciada, práctica entrelazada, evocación y motivación debemos considerarlas al diseñar y programar nuestra práctica en el aula.

 

 

Björk, R. A. (1994). Consideraciones sobre memoria y metamemoria en la formación del ser humano.

Karpicke, J., y Roediger, H. (2007). La ampliación de la práctica de recuperación promueve la retención a corto plazo, pero la recuperación igualmente espaciada mejora la retención a largo plazo.

Ruiz Martín, Héctor (2020). ¿Cómo aprendemos?: una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza. Editorial Grao

sábado, 16 de diciembre de 2023

NUESTRO PROYECTO LINGÜÍSTICO

A veces, quizás tendemos a valorar la validez de una actividad por su “espectacularidad” o por su complejidad más que por su adecuación, relevancia y evidencias de aprendizaje que ofrezca.

Las referencias que se tomen para juzgar una práctica u otra deben tener en cuenta el contexto en el que se apliquen, las evidencias que generen y valorarse con objetividad. En este sentido, indican Pedro García Ballesteros y José María Pérez Jiménez lo importante que es “mirar, comprender e interpretar” (“La inspección de educación: teoría crítica y práctica comprometida”. Ministerio de Educación y Formación profesional. 2022).




Desde un claustro y, especialmente, desde la dirección de los centros también nos aplicamos tal afirmación, no sin modificaciones en el camino, tratando de fomentar y promover la coordinación y rigor en las actuaciones de un claustro, promoviendo la innovación entendida como proceso que, con coordinación, llevamos a cabo para mejorar los contextos de aprendizajes y alcanzar el máximo potencial. La fuerza de tener las ideas claras. Y es ahí donde ejemplificamos la eficaz sencillez de nuestro Proyecto Lingüístico y que vinculamos al Plan de Lectura a partir de las Instrucciones de 21 de junio 2023 sobre lectura planificada, así como a los Principios pedagógicos de la normativa actual (artículo 6 Real Decreto 157/2022 y artículo 6 del Decreto 101/2023). A este documento de referencia le llamamos “COMUNICA” para mantener una anterior nomenclatura que le otorgó identidad.


Una práctica diaria que pretende ser sencilla, flexible y versátil, pero no por ello exenta de planificación. Una práctica que aboga por integrar las cuatro habilidades lingüísticas (escuchar, hablar, leer y escribir) en cada una de las propuestas. Enseñamos integrando las cuatro porque existe una clara dependencia de dichas habilidades y no se deben enseñar de forma parcial, sino considerando el principio de integración de las cuatro (Cassany, Luna y Sanz) (1)

Nuestra propuesta de actuación (que se puede ver en este enlace) trata de asentar primero la fluidez lectora (con una adecuada lectura expresiva: entonación, acento, ritmo, pausas, velocidad) y luego dominar la comprensión literal, inferencial y crítica, permitiendo ser un auténtico instrumento para adquirir aprendizajes. Todo ello a través de variadas estrategias que pueden contribuir a mejorar dicha comprensión lectora mediante la ayuda y guía docente con los conocimientos necesarios sobre las necesidades de nuestro alumnado y los contextos concretos de aplicación. Una de las mejores fuentes de motivación es comprobar que mejoramos, por eso es importante emplear buenos métodos para enseñar a leer.

A ello unimos otra idea relevante: “La reflexión lingüística”, o “Conciencia Lingüística” (2) como medio para lograr la efectividad en el uso de la lengua. La lectura de un libro, el debate, un taller de problemas, el tratamiento de textos para su exposición u organización… pueden resultar sencillas actividades que encierran una importante riqueza de efectividad al vincularse con el contexto de aprendizaje y provocar o evocar la reflexión lingüística y la metacognición.

Llegados a este punto, y avalados por las evidencias que nos proporcionan los resultados hasta ahora obtenidos, quisiera poner en valor el trabajo, compromiso y dedicación de nuestro claustro, que convierte el tiempo de lectura en algo sencillo pero relevante, en un verdadero instrumento de aprendizaje integrado en las áreas y en el desarrollo de la competencia comunicativa de manera natural, no como algo aislado o descontextualizado de la práctica diaria y del citado Programa ComunicA. La lectura (y su relación con el hablar, escuchar y escribir) es algo intrínseco al proceso enseñanza/aprendizaje, es “invertir” en aprendizaje. Un aprendizaje competencial, entendiendo este enfoque como movilizar los saberes (en este caso de comunicación lingüística) para aplicarlos en uno o varios contextos determinados.

Muchas veces la eficacia radica en lo sencillo, pero con rigor y planificación. No pretendemos forzar una sesión con multitud de dispositivos, ostentosa y totalmente separada de la práctica diaria, sino una sesión versátil en la que el alumnado lea, piense, comprenda y se exprese de manera oral o escrita. Una idea sencilla: lengua se aprende cuando se reflexiona sobre ella.

Una mejora tiene éxito cuando hay un equipo docente fuerte, dinámico y con actitud abierta para compartir objetivos: compartir, coordinar y cooperar. Pensar en grande, pero actuar desde lo más sencillo, desde el aula.

En la rutina del día del día se nos olvida, pero todo mi reconocimiento a cada maestro, cada maestra que compone el claustro del CEIP Huerta Retiro, porque, como he comentado en alguna ocasión: no hay recetas mágicas, pero hay prácticas que funcionan y proporcionan aprendizaje. Y esas prácticas, en muchas ocasiones, están en el propio centro, en compartir, coordinar y cooperar.

Seguiremos trabajando para alcanzar el éxito, que no es más que las evidencias de aprendizaje del alumnado de acuerdo con cada situación. Seguiremos trabajando para formar un equipo docente fuerte, dinámico y con actitud abierta para compartir objetivos. Por ello, terminamos con otra cita de José María Pérez y Pedro Ballesteros: “De poco vale la mera experiencia sin la reflexión compartida o colectiva sobre la misma”. En definitiva: LA FUERZA DE LAS IDEAS CLARAS


1: Cassany, D.; Luna, M. y Sanz, G. (2019). Enseñar lengua. 12º Edición. Barcelona.  Ed Graó.            

2: Cots, Armengol, Arnó, Irún y Llurda (2015) identifican la reflexión del lenguaje con el término “conciencia lingüística” (centrar atención y ser conscientes, para ser efectivos en el uso, mejorar habilidades y disponer de recursos). Por otra parte, la Orden 30 mayo de 2023 desarrolla las competencias lingüísticas y, entre ellas, la número 9 incluye el término: “Reflexionar de forma guiada sobre el lenguaje a partir de procesos de producción y comprensión de textos en contextos significativos, utilizando la terminología elemental adecuada, para iniciarse en el desarrollo de la conciencia lingüística y para mejorar las destrezas de producción y comprensión oral y escrita.”