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domingo, 5 de julio de 2026

EL DESPROPÓSITO DE HORARIOS A PARTIR DE LA INSTRUCCIÓN 5 SEPTIEMBRE

 En septiembre de 2025 publiqué mis reflexiones sobre las Instrucciones de 5 de septiembre de 2025 sobre, entre otras cuestiones, los horarios no lectivos del profesorado.

Finalizado el curso 25/26, se corroboran las consecuencias que iban a originar la publicación y puesta en funcionamiento de unas instrucciones que, a día de hoy, no tenemos conocimiento que se hayan evaluado o que se haya hecho con los agentes implicados.

La asociación REDES me dio la oportunidad de explicarlo, a final del presente curso, en su programa "REDES DICE"  de Onda Capital. 

A continuación, se presentan las conclusiones generales de este análisis. Cabe precisar que el propósito de estas valoraciones es abrir un espacio de reflexión conjunta y objetiva que facilite las modificaciones necesarias para asegurar la eficacia en la coordinación y mejora de los centros.

Asimismo, se evidencia una transformación profunda en el modelo escolar conocido. El modelo que articulaba el éxito fundamentalmente a través de la reflexión, el análisis, la coordinación y las relaciones interpersonales exige hoy una reevaluación ante las nuevas dinámicas educativas. 

Nos vamos a centrar en las cuatro horas y media no lectivas 

Sobre la hora y media no lectiva durante la mañana

  • La hora y media "no lectiva" en horario de mañana no es real (3 medias horas en las que "no se hace recreo"). Teóricamente debía estar dedicada a preparar clases, formación, reuniones... pero es algo que no se puede llevar a cabo, ya que en la mayoría de los colegios solo es posible organizar este tiempo en horas de recreo (no coinciden órganos de coordinación  o el tiempo son tan solo unos veinte minutos, entre otras situaciones). Por tanto, no hay tiempo material para hacerlo con rigor. 
  • No se disminuyen las horas lectivas, se cambia el nombre a lo que se hacía en el recreo. Realmente no han aumentado las horas no lectivas.

Las tres horas de trabajo telemático

Menos fluidez y menos posibilidades de coordinación. Además, se pierde el contacto personal y se empobrecen las relaciones.

Una hora para tutorías

  • Datos personales que se comunican a través de un micrófono (con lo que ello puede conllevar)
  • Dificulta mostrar evidencias de trabajo del alumnado
  • Perdemos contacto directo y personal, por lo que dificulta la comunicación 
  • No se cuenta lo mismo ni de la misma forma
  • Padres y madres manifiestan reparos en pedir el ir al colegio y solicitarla de manera presencial, que es la que se ha constatado que prefieren, si desde la tutoría se han hecho todas telemáticas.

Dos horas para reuniones

  • Sin momentos de reflexión, coordinación, buenas prácticas... Porque no toda reunión es reglada y con acta. Perdemos el valor de aquellas informales que inician acuerdos
  • Imposible coordinación a partir de ciclos, ETCP y Claustro. Un proceso de decisiones a partir de los diferentes órganos podría demorarse unas dos semanas como mínimo.
  • No hay tiempos para verse con PT/AL, especialistas...  ni para reuniones que no sean “formales” o para varias en una tarde.
  • Deficiente formación interna



¿Qué provoca todo ello?

  • Estrés de reuniones de pasillos para poder tratar asuntos necesarios
  • Decisiones a partir de Whatsapp
  • Minigrupos en recreos improvisando reuniones
  • Continuas visitas a clases para tratar temas afectando al normal desarrollo
  • Formación deficiente

Al reducirse las horas de trabajo coordinado en el colegio, se suman al trabajo en casa. Antes se computaban cinco y ahora son siete. Es cierto que hay reuniones que se pueden suprimir con un simple correo... pero hay mucho que se hace en el colegio, en grupos y que no se puede realizar individualmente en casa. Se necesitan reuniones para tener un modelo de escuelas que cuente con todos porque, para llevarlo a cabo, los equipos directivos deben hacer un esfuerzo superior al anterior con un aumento de la carga y estrés. 

La mejora necesaria de las condiciones individuales de trabajo, y el reconocimiento al mismo que se realiza desde casa, no debe ir en perjuicio del trabajo colegiado y coordinado del colegio. No es trabajar más ni evitar la mejora profesional e individual, es promover una mínima calidad de trabajo en el centro educativo. 










domingo, 5 de abril de 2026

EL RAZONAMIENTO EN LA FORMACIÓN DEL ALUMNADO

 

La escuela de hoy día, como no debe ser de otra forma, debe tener como principal objetivo la formación integral de la persona, tanto desde una perspectiva individual como social. Lo que en ella se trabaja va más allá de un libro de texto o de un modelo que se limite a “auditar aprendizajes” para aprobar o sacar “buenas notas”. Por ello, lo que menos se conoce es aquello que llamo “La escuela invisible”, siendo, precisamente, la que más trascendencia tiene para participar en la sociedad actual, además de para mejorarla y ser capaz de construirla.



La escuela invisible

La “escuela invisible” tiene varios puntos clave a considerar, ese día a día en el que pretendemos desarrollar procesos mentales. Pero, en esta ocasión, nos vamos a centrar en uno de ellos: El aprender a razonar y a pensar. Educar en el razonamiento es una labor que no busca el aplauso inmediato, porque no es visible de manera inminente, sino la solidez en una formación que la persona necesitará el resto de su vida. Es una inversión silenciosa.

Enseñar a pensar es, quizás, el proceso más lento y exigente, pero es el único que garantiza que el aprendizaje permanezca cuando pasamos a otro nivel u otra etapa, o cuando salimos del edificio del colegio, instituto o universidad. Aprender a razonar y a pensar debe ser la mejor inversión que una persona puede hacer en sí misma.

Un espejismo: ¿Estamos aprendiendo o solo repitiendo? La trampa del "resultado inmediato"

En el camino de la enseñanza, es fácil caer en la tentación de los métodos puramente mecánicos sin comprensión para aquello que realmente se basa en el razonamiento. Son atractivos porque ofrecen una gratificación instantánea: el alumnado resuelve el ejercicio, obtiene la respuesta correcta, aunque no lo entienda, y todos (docentes, alumnado y familias) sentimos esa falsa complacencia inmediata de haber cumplido el objetivo. Sin embargo, detrás de ese resultado puede esconderse un vacío que es el que tratamos de exponer.

Aprender por repetición mecánica sin entender sería como memorizar el camino a una casa sin saber leer un mapa. Si mañana nos cambian el sentido de una calle, nos vamos a perder.

Concretemos con algunos ejemplos:

El cálculo.  No debe ser un automatismo carente de comprensión, sino como una herramienta de razonamiento. El alumnado debe comprender qué calcula y para qué, dotando de significado real a las operaciones matemáticas para poder utilizarlas en el verdadero criterio de evaluación que se propone: la resolución de problemas en situaciones reales. La comprensión no es un resultado, es poner el objetivo en el proceso de construcción activa del aprendizaje.

La lectura. No debe imitarse a ser un scroll de redes sociales, sino una lectura profunda que permita una exploración cognitiva con empatía, inferencias y razonamiento complejo. No es leer “X libros al año” a modo competición, ya que ello puede desplazar la motivación intrínseca de la lectura como medio, como fin o como placer.

El problema no es leer mucho o poco, es leer sin detenerse, sin analizar, sin reflexionar. En un mundo saturado de información, muchas veces partidista o interesada, la lectura lenta y profunda debe ser la que nos permita un adecuado desarrollo cognitivo. La lectura debe concebirse como un instrumento de aprendizaje que se integre de manera natural en cada una de las áreas.

Un tercer ejemplo, las respuestas a preguntas (ya sean orales o escritas). Cuando lanzamos una pregunta en clase y el alumno responde con las palabras exactas del libro de texto, a menudo sentimos un alivio inmediato: "¡Lo sabe!". Pero, en muchos casos, no estamos ante un conocimiento, sino ante un eco, una reproducción sin comprensión que le impide un razonamiento posterior al preguntarle “¿Y que pasaría si…?, ¿En qué situación vemos que…?, ¿Qué ejemplos pondrías relacionados con…?"

De este modo, una adecuada evaluación sería la que no solo pide reproducir contenidos fomentando una mentalidad de almacenamiento temporal. El alumnado "vuelca" la información mecánicamente que después olvida porque no entiende lo que ha retenido, aun habiéndole dedicado tiempo y esfuerzo. Recordar es solo la base; si nuestras preguntas no escalan hacia la aplicación y el análisis, estamos fomentando una formación que no es inversión, sino gasto de energía sin retorno. Una falsa apariencia de aprendizaje.

Estos tres ejemplos concretos nos muestran, cómo, el proceso mecánico carente de comprensión, provocan la trampa del “resultado inmediato”:

  • Oculta la falta de comprensión. El éxito en el “examen” o “ejercicio” no garantiza el dominio del concepto, del conocimiento o del proceso. De ahí que la evaluación deba basarse en el dominio comprensivo. Si no la basamos en el proceso cognitivo adecuado, lógicamente, tendremos esa “falsa percepción” de aprendizaje adquirido.
  • Es frágil. Lo que se aprende sin razonar tiene una "fecha de caducidad" muy corta. Pero puede que sea gratificante al perderse la perspectiva real de la formación de la persona.
  • Genera una ilusión de competencia. Nos hace creer que estamos preparados, hasta que la realidad nos saca del guion preestablecido al plantearse en contextos diferentes o pasado algún tiempo.
En esta entrada se propone cómo estudiar para aprender, con herramientas para que la información se comprenda y se asiente de manera razonada.

El razonamiento como transferencia en el aprendizaje

La transferencia del aprendizaje es la capacidad de llevar lo aprendido en un contexto y aplicarlo con éxito en situaciones nuevas. Esto solo es posible mediante el razonamiento reflexivo.

"No educamos para resolver la página 42 del libro de texto; educamos para que la persona sea capaz de resolver los retos en cualquier contexto fuera de las paredes del aula."

Esto sucede cuando apostamos por un aprendizaje comprensivo que nos permita:

  • Adaptabilidad: Quien entiende la lógica detrás de un proceso o herramienta, puede utilizarla en cualquier contexto. Una buena base de razonamiento favorece el desarrollo de la persona tanto para aquello que se esté aprendiendo en ese momento como para aplicarlo a otros contextos posteriores (siguientes aprendizajes, otros niveles, otros escenarios…).
  • Pensamiento Crítico: El razonamiento favorece el aprender del error, la toma de decisiones, la resolución eficiente de problemas, el discernir sobre la información veraz, el contrastar informaciones…
  • Conexión de Ideas: El conocimiento deja de ser un compartimento estanco para convertirse en una red viva que crece con cada nueva experiencia. Es decir, potencia el aprendizaje. Mucha cantidad de información no es sinónimo de calidad, no implica que sea apropiada. La calidad en su tratamiento es saber utilizarla, razonarla, diferenciar la adecuada y necesaria, contrastar…

Como docentes, la prioridad pedagógica debe ser intervenir en los procesos cognitivos de cada niño y niña, alejarnos de resultados «artificiales» obtenidos mediante mecánicas sin comprensión que pueden “tranquilizar” a corto plazo, pero no se transfiere para un óptimo razonamiento que la persona va a necesitar en cada una de sus fases o etapas de aprendizaje.

En este punto haríamos la analogía con el cuento “El traje nuevo del emperador”, la verdadera prueba de fuego llega cuando el alumno se enfrenta a un contexto diferente, cuando debe razonar y pensar, es ahí cuando la realidad grita que el emperador está desnudo.

Debemos desterrar la idea de que la estructura de una clase es un circuito cerrado, donde el docente vierte información, plantea ejercicios y luego califica cuánta de esa información posee cada niño y niña. Esta es la parte (relativamente) fácil, siendo lo verdaderamente pedagógico algo más difícil, complejo y trascendental: es enseñar qué hacer con esa información, que la conecte de forma significativa con lo que ya sabe, que reflexione sobre ella y que la transforme, mediante el razonamiento, en un conocimiento propio y transferible. Porque no es lo mismo tener mucha información que saber utilizarla. No es lo mismo almacenar algo mediante una memoria rígida, que aprender mediante una memoria flexible y de carácter cognitivo para conocer, saber utilizar y saber ser


Que el alumnado reflexione sobre lo que escuche, escriba o exponga supone que sea consciente de aquello que hace, favoreciendo su implicación cognitiva, su aprendizaje significativo y funcional. Esta idea conecta metodología con autoevaluación, capacidad crítica, aprendizaje activo, estrategias para organizar la información y autorregulación del aprendizaje. Favorece la transferencia de aprendizajes y capacidades competenciales. Todo ello a través de un adecuado razonamiento.

Pensar sobre lo que aprendemos, tratar de explicarlo con nuestras palabras, aplicarlo en nuevos contextos, etc. son formas de conseguir aprendizajes más duraderos y flexibles.



Educar va más allá de llenar un depósito de respuestas mecánicas con fecha de caducidad. Es potenciar el razonamiento y la reflexión: Una inversión que nos permite de transformar la información en conocimiento real y transferible.



miércoles, 24 de septiembre de 2025

REFLEXIONES SOBRE LA INSTRUCCIÓN 5 DE SEPTIEMBRE

El pasado día 5 de septiembre de 2025 se publica la Instrucción de la Dirección General de Profesorado y Gestión de Recursos Humanos para el cumplimiento de lo previsto sobre horarios en el Acuerdo de 16 de julio firmado entre la Consejería de Desarrollo Educativo y las organizaciones sindicales CSIF-Andalucía, ANPE- Andalucía y UGT- Servicios Públicos. Unas instrucciones que, según expertos, contradice normativa superior.

Su objetivo es regular los horarios del profesorado en cumplimiento del Acuerdo firmado el 16 de julio de 2025 entre la Consejería y los sindicatos CSIF, ANPE y UGT. ​

Mi intención es describir el contenido de dicha instrucción para Primaria, pero, sobre todo, ofrecer mi reflexión y opinión personal posteriormente. Los puntos principales de estas instrucciones

Horarios de Infantil, Primaria y Educación Especial:

  • Jornada semanal de 35 horas, de las cuales hasta 28 son de permanencia en el centro.
  • Horario lectivo de 23,5 horas, que puede llegar a 25 en casos excepcionales, incluyendo una hora para vigilancia de recreos. ​
  • Actividades lectivas incluyen docencia directa, refuerzo, atención en ausencias, funciones directivas, biblioteca, entre otras. ​
  • Horario no lectivo se realiza de forma flexible, mayormente telemática, salvo atención a familias y sesiones de evaluación. ​

Reducción para mayores de 55 años:

  • Reducción en horario de docencia directa, sin afectar la permanencia obligatoria en el centro. ​

Modalidad telemática (se redacta de manera completa tal y como aparece en el documento):

  • De acuerdo con lo establecido en los apartados 11.1 y 11.2, del Acuerdo de 16 de julio de 2025:
  • “La parte del horario regular no lectivo del profesorado funcionario se llevará a cabo, con carácter general, de forma telemática, con la excepción de la atención a las familias que lo soliciten y el servicio de guardia. Las sesiones de evaluación oficiales que contempla la norma también serán presenciales.”
  • Asimismo, la modalidad telemática para el desempeño de las actividades no lectivas y de obligada permanencia en el centro es de aplicación para todo el profesorado de los centros educativos de titularidad pública del sistema educativo público andaluz, de acuerdo con lo establecido en el punto 12.5 referido
  • Acuerdo: “Con carácter general, la parte del horario no lectivo y de obligada permanencia en el centro del profesorado funcionario, se llevará a cabo de forma telemática, con las particularidades de cada etapa”.

Sirva la siguiente infografía para resumir la organización horaria:

Infografía de elaboración propia

Descrito el contenido de las instrucciones, paso a realizar una valoración y reflexión personal, siempre basada en la propia experiencia del contexto particular, ya que habrá otras valoraciones basadas en diferentes contextos u opiniones.

Por tanto, y para no andar con rodeos, me parecen unas instrucciones que suponen un despropósito y una incongruencia, ya que no implican una organización eficiente de los horarios del profesorado, son un obstáculo para la calidad educativa y dificultan el trabajo de coordinación docente, algo básico para el funcionamiento de un centro educativo.

Desde mi punto de vista es muy importante el citado trabajo coordinado, el compartir reflexiones y experiencias, dudas, inquietudes o aprendizaje mutuo… porque no toda reunión en un centro educativo es para hacer un acta. Huimos, o tratamos, de la mera burocracia que no llevan a acuerdos y medidas efectivas, como he expuesto en diferentes foros.

Una vez aclarado lo anterior, se aborda el análisis de la realidad que se está viviendo actualmente:

Se indica que disminuyen las horas lectivas, cuando realmente lo que se ha hecho es un simple cambio de nomenclatura a los tiempos de recreo y aplicar la reducción a este tiempo, que era algo que ya se hacía al diferenciar por turnos los docentes dedicados a vigilancia. Una verdadera reducción de los tiempos de horas lectivas, en favor del trabajo de preparación de clases y otras tareas, vendría dada por el aumento de la plantilla y recursos que favorecieran el desarrollo de tiempos no lectivos durante la mañana. Ahora, en algún caso esporádico, si el horario lo permite, se podría aplicar la reducción en horario diferente al recreo, pero afectaría a importantes módulos de refuerzo y apoyo con el alumnado.

La realidad en la mayoría de los colegios es que, para cumplir con los tiempos no lectivos, hay que coger recreos y, al haberse reducido las horas de trabajo en equipo, tener que dedicarlos a reuniones (algo que antes no era necesario) o a un trabajo de coordinación entre docentes (tutorías de niveles, especialistas, equipos, planes y programas…).

Otro punto de discrepancia viene dado por el trabajo telemático para las diferentes reuniones, coordinaciones, entrevistas, citas con familias…etc. Lo que antes eran cinco horas, ahora se reducen a tres (las otras dos se suma al trabajo en casa), siendo una de ellas la dedicada a tutoría. Nos quedarían dos para la necesaria coordinación docente; y no ya solo para reuniones establecidas para órganos colegiados, sino también aquellas que considero importantes como las que debemos mantener con especialistas, con PT o AL, de formación interna, de reflexión grupal del claustro, de exposición de buenas prácticas dentro del colegio para la mejora común, con equipo directivo… Imposible de gestionar todo ello de una manera mínimamente eficiente y efectiva.

Además de los tiempos, el punto del trabajo telemático también debe llevarnos a la reflexión. Es cierto que deja expresiones como “de carácter general”, “particularidades de cada etapa” …etc., pero, cómo se gestionan acuerdos en un colegio para llevarlo a cabo o qué potestad tiene el claustro en cuando a tipo de decisiones y compromisos en base a mayorías. Desgranamos algunas cuestiones:

  • Una tutoría telemática no permite el contacto directo y personal, la facilidad de comunicación o impide comprobar el trabajo material del alumnado (por ejemplo, el cuaderno de un alumno de primer ciclo, evidencias que apoyen la valoración del alumnado...). Si vamos a una consulta médica, nos gusta que nos traten en la propia consulta y en persona, no a través de un dispositivo electrónico.  
  • Además, hay que tener en cuenta las dificultades que pueda ocasionar el hablar de cuestiones particulares del alumnado a través de una pantalla.
  • Todo ello separa la relación familia y escuela. Es cierto que las familias pueden elegir la cita presencial, pero las ponemos en una tesitura de no fácil gestión para ellos (no creo que haga falta entrar en mayores detalles para saber a lo que me refiero).
  • Las reuniones telemáticas no favorecen una adecuada coordinación entre docentes, como ya pudimos evidenciar en tiempos pasados. Dicha coordinación debe ser la base de la vida de un colegio en favor del alumnado a partir de reflexiones, debates, acuerdos…
  • La reunión presencial permite optimizar tiempos y, además, potenciar las relaciones entre un claustro que necesita convivir y conocerse. ¿Cuándo potenciamos esas relaciones tan necesarias?
  • Debe llevarnos a considerar también el tratamiento de informaciones personales y delicadas relativas a la intimidad del alumnado, y que, de eta forma, se tratan a través de un micrófono y una pantalla sin asegurarse quién está al otro lado escuchando o en el mismo recinto del que habla.
  • Dificultad para planificar y tratar los tiempos de coordinación con especialistas de pedagogía terapéutica o audición y lenguaje (¿Cuántas sesiones telemáticas habría que ir abriendo y cerrando?)
  • El solo vernos a través de reuniones o sesiones telemáticas puede provocar las llamadas “conversaciones de pasillo”, es decir, entre clase y clase o al comienzo de la jornada para acordar con nuestro paralelo o ciclo, ya que hay pocos momentos para coincidir en persona. Esto afecta a la calidad de dichas decisiones y el desconocimiento por parte de otros protagonistas o afectados.

La mejora en las condiciones del profesorado debe ir de la mano de aumento de recursos, de lo contrario el afectado será el propio profesorado, el proyecto educativo y, por tanto, el alumnado del colegio, auténtico protagonista de toda gestión que se lleve a cabo.

Reconocer el trabajo que un docente hace en casa, y solo conocido por nuestros familiares que lo "padecen", es algo necesario y a potenciar y mejorar, pero no por ello debe afectar a otro elemento clave como es el trabajo en equipo, la coordinación, la convivencia, la atención a familias... que necesita de lo expuesto en esta entrada. No es trabajar más o trabajar menos, es hacerlo de una forma óptima y con recursos adecuados que permitan la eficiencia y la efectividad. Es mi opinión, claro.

lunes, 4 de agosto de 2025

REVÉS A UNA MANO O A DOS: UN (CURIOSO) PARALELISMO CON LA SOCIEDAD ACTUAL


¿Es posible unir en una reflexión un golpe de tenis, evolución de la sociedad actual y docencia? Lo vamos a intentar en las siguientes líneas, con las que solo se pretende plasmar y ordenar unas ideas que surgen a veces. Vamos a ello.

El revés a una mano en el tenis, con su elegante y fluida ejecución, es a menudo considerado un golpe de belleza clásica. Nos evoca una era pasada del deporte, una época en la que el estilo y la precisión se valoraban tanto como la potencia. Maestros como Roger Federer o Stan Wawrinka han demostrado que, en las manos de talentosos jugadores, es un golpe eficaz. Sin embargo, su complejidad técnica y el exigente punto de impacto lo han convertido en una rareza en el tenis moderno, dominado por el revés a dos manos. Atendiendo el ranking actual masculino, porque en el femenino es tendencia casi total de siempre (perfección en Justin Henin), son solo unos pocos jugadores de élite los que utilizan el revés a una mano: Musseti (rondando el top 10), el veterano Dimitrov (20º) o  Tsitsipas (en un mal momento actualmente) son ejemplo de ello.


Revés de Roger Federer

Recuerdo en mis inicios, a principios de los 80, cómo todos jugábamos con revés a una mano; incluso alguna escuela que iniciaba a dos, después cambiaba a una. Sin entrar en aspectos técnicos en la evolución de empuñaduras o posiciones del cuerpo, poco a poco ha ido predominando el revés a dos manos de los tenistas actuales. Eran la excepción jugadores como Borg o Connors, con ejecuciones diferentes a lo que es ahora el revés a dos manos, o posteriormente Agassi.

Este cambio en el tenis nos podría ofrecer un paralelismo fascinante, creo, con la sociedad actual. Las formas de hacer las cosas que antes se consideraban la norma ahora han sido superadas por nuevas metodologías, más directas y, en ocasiones, más eficaces ante los desafíos del presente (para un niño es más complicado aprender a una mano que  dos, por razones de fuerza o devolución de la bola). El revés a una mano es como una de esas habilidades o tradiciones que, aunque hermosas, se vuelven difíciles de mantener frente a la velocidad y la potencia de los cambios actuales.


Stan Wawrinka

Hoy en día, la vida se mueve a un ritmo diferente, a unos estímulos distintos y una evolución en continuo cambio. La cantidad de información que recibimos, la capacidad de analizarla, las exigencias del mercado laboral y la necesidad de adaptarnos a nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, son el equivalente a esa pelota que nos llega con una fuerza y un efecto imposibles de controlar con un revés a una mano. El revés a dos manos, en este contexto, representa la adaptabilidad y la búsqueda de la eficiencia. Su estabilidad y potencia nos ofrecen una mejor defensa o diseño de estrategias, contra los desafíos que se nos presentan de manera constante y a gran velocidad. Antes bastaba con reproducir un determinado contenido, ahora necesitamos razonar, comprender, analizar…servirnos de una memoria flexible y cognitiva, que se adapte a cualquier situación, evitando una memoria rígida sin comprensión.


¿Es mejor un revés que otro?, sinceramente y siguiendo el paralelismo, creo que no es cuestión de ver qué es mejor sin tener en cuenta el contexto, sino considerar qué es lo que demanda la situación y sociedad actual en cuanto a enseñanza y aprendizaje para que las personas sepan desenvolverse en ella. Como la citada necesidad de formar en el uso de dispositivos móviles, en redes sociales, en manejo de la información…etc. 

Igual que no podemos analizar, estructurar o diseñar el aprendizaje actual de un niño tomando como referencia la sociedad de tiempos de EGB o incluso de hace solo diez años, con el análisis del revés a una o dos manos sucedería lo mismo. Sería injusto un análisis y diseño del proceso enseñanza/aprendizaje fuera del contexto en el que se lleva a cabo.


Revés a dos manos de Carlos Alcaraz

Quizás condicionado por mis inicios, sí es verdad que considero más estético el revés a una mano, favorecedor de la volea o revés cortado; pero también he de reconocer las dificultades para el resto potente actual o un ataque con bola alta. La foto del revés a una mano quizás sea única, ese énfasis en la técnica y el timing perfecto, sigue siendo un recordatorio de la elegancia y la maestría del tenis de jugadores como Federer, igual que vendrán, si no están ya, referentes estéticos con el de dos. Como referentes hubo también en estilos musicales, escritores, pintores…etc. que dejaron su impronta y que después han sido sustituidos por otros, con diferentes tendencias ajustadas a tiempos actuales, y que también son modelos que seguir (en cuanto a aquellos valores que no debemos dejar de tener en cuenta relacionados con el esfuerzo, formación, superación, calidad técnica…etc; ya que no todo lo actual es modelo a seguir, como no todo lo anterior debía serlo)

En un mundo donde lo pragmático va de la mano del éxito, el revés a una mano es un símbolo de estilo que, aunque sea el más difícil, todavía tiene su lugar y, quizás, en algún momento volvamos a tener un ganador de Grand Slam con este golpe. Es una invitación a apreciar la complejidad y la belleza, aunque adaptándonos a los cambios necesarios.

¿Va a desaparecer el revés a una mano? Es cuestión de evolución, a veces hay finales felices y otros necesarios. Si lo protagonistas y profesionales del tenis optan por ello, es porque es necesario, sin más. 

Terminamos y no vamos a caer en el tópico de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, El aprendizaje actual no se puede limitar a “nuestro propio aprendizaje” porque niños y niñas de ahora han nacido en otra época, con otras necesidades, otros contextos, otra sociedad a la que darle respuesta y construirla, otro partido diferente a jugar y con otros rivales distintos… pero eso ya es cuestión de otro artículo: ¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Antonio Sánchez Barrera
Maestro y director del CEIP Huerta Retiro
Monitor nacional de tenis






miércoles, 30 de julio de 2025

¿TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR?

Todo tiempo pasado fue mejor” es una expresión que se usa con frecuencia, ¿Realmente es así?

La siguiente viñeta, de la que desconozco su autor, nos permite una interesante reflexión:

 

                                                                       Fig. 1: Autoría desconocida

A menudo idealizamos el pasado, creando una época dorada que, en realidad, nunca existió. Esta idealización podría no ser más que una  involuntaria manifestación de la dificultad para adaptarnos al presente por no entender los diferentes cambios que se produce en la sociedad actual (o por algún tipo de justificación). No nos referimos a la “nostalgia saludable”, que es un recordatorio de experiencias positivas, sino aquella nostalgia (¿involuntaria?) que supone una huida de un presente que no nos gusta o en el que no nos sentimos cómodos. Es en esta distinción donde la idea con la que iniciamos el artículo encuentra su fundamento: el problema no es recordar el pasado, sino idealizarlo y utilizarlo como una excusa para no enfrentarse al presente.

Debemos cimentar el presente como algo imprescindible para participar activamente en la construcción del futuro. El crecimiento profesional, personal y social, a menudo, exige entender y comprender los cambios sociales para seguir avanzando. Por ejemplo, en la escuela de hoy día se hace necesario formar al alumnado en razonamiento, utilización crítica de la información, dispositivos digitales… algo a lo que, como docentes, no podemos negarnos (o dejarnos de formar) argumentando la utilidad de una escuela anterior.

Los recuerdos positivos del pasado a menudo se idealizan, dándonos la impresión de que "cualquier tiempo pasado fue mejor". No es que nuestra memoria nos engañe deliberadamente, sino que está “ayudándonos” a interpretar el presente y anticipar el futuro, incluso si eso implica embellecer un poco el pasado.

Basándonos en Ruiz Martín (1), la memoria no funciona como un archivo o una grabadora que almacena la información tal cual. En lugar de eso, cada vez que recordamos algo, lo que hacemos es una reconstrucción de la experiencia. Esta reconstrucción se ve influenciada por nuestro estado emocional actual, nuestras creencias, motivaciones o intereses y lo que sabemos en ese momento.

Esta función de "supervivencia" de la memoria, hace que priorice la información más significativa y descarte los detalles que considera irrelevantes. En este sentido, las emociones juegan un papel crucial en la formación y la evocación de los recuerdos. Los recuerdos asociados a emociones intensas ya sean positivas o negativas, tienden a ser más vívidos y a perdurar más en el tiempo. Sin embargo, al ser reconstruidos, pueden ser modificados. Los recuerdos positivos, por ejemplo, pueden ser "pulidos" con el tiempo, perdiendo las aristas negativas o las dificultades que los acompañaron en la realidad, y haciendo que ese pasado parezca mejor de lo que realmente fue. Siguiendo al citado autor, incluso la naturaleza reconstructiva de la memoria también explica por qué somos susceptibles a los falsos recuerdos. Cuando nuestra mente rellena los huecos de una experiencia, puede añadir detalles que nunca existieron o interpretar los eventos de una forma más favorable de lo que realmente fueron. Esto crea la sensación de que el pasado fue más idílico, que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Por todo ello, es esencial considerar el contexto al aplicar el aprendizaje con un determinado alumnado y entorno. El derecho del docente a no cambiar termina allí donde comienza el derecho del alumnado a tener el mejor docente posible, aquel que se recicla y adapta a cada contexto, a cada momento.

(1)

Ruiz Martín, H. (2019). Aprendiendo a aprender: Una aproximación científica a los procesos de aprendizaje y enseñanza. Paidós.

Ruiz Martín, H. (2020). ¿Cómo aprendemos?: Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza. Paidós.

Ruiz Martín, H. (2022). Los secretos de la memoria: Claves para entender y mejorar la capacidad de recordar. Paidós.

lunes, 28 de abril de 2025

REFLEXIONAMOS SOBRE LA EVALUACIÓN

Planteamos en esta entrada algunas reflexiones sobre evaluación, ideas y enfoques que no pretenden más que, a partir de la experiencia y normativa actual, hacer que realmente consigamos una evaluación para el aprendizaje.

En otras entradas hemos profundizado más sobre dicha evaluación y la diferenciación entre evaluar y calificar. En esta ocasión hablaremos de manera más general, pero incidiendo en el enfoque formativo de la evaluación. Como dice Neus Sanmartí, "Si la evaluación se plantea con fines formativos y formadores, nunca debería concluir con una calificación y sí, en cambio, con una reflexión de qué deberíamos hacer para mejorar (ya sea el alumnado en su proceso de aprendizaje o el docente en su práctica o planificación)". 

Centrándonos en la evaluación del alumnado, y teniendo en cuenta la estructura curricular actual a partir de las evidencias de aprendizaje, que el alumnado reflexione sobre lo que escuche, escriba o exponga supone que sea consciente de aquello que hace, favoreciendo su implicación cognitiva, su aprendizaje significativo y funcional. De esta forma, la evaluación implica a todo el proceso conectando metodología con la autoevaluación/coevaluación, con la capacidad crítica, con el aprendizaje activo, así como con el ser capaz de diseñar estrategias para organizar la información. En este sentido cobra especial relevancia  la autorregulación de su aprendizaje y trabajarla con el alumnado sería un importante aspecto por considerar, así como la evocación y la práctica espaciada. No podemos estar seguro de que nuestro alumnado haya aprendido algo hasta pasado un tiempo en el que dicho alumnado no haya utilizado o reflexionado sobre la información y la retengan en su memoria a largo plazo. 



Una primera reflexión que proponemos se refiere a que no es lo mismo almacenar mucha información que saber utilizarla. No es lo mismo almacenar algo mediante una memoria rígida (aquella que almacena sin entender y sin saber utilizar), que aprender mediante una memoria flexible, de carácter cognitivo, para conocer, saber utilizar y saber ser. Por ello, tenemos que evaluar o medir el aprendizaje por lo que el alumnado es capaz de aplicar, razonar, comunicar, reflexionar, experimentar… Y ahí es donde tenemos la referencia del criterio de evaluación (asociados a las competencias específicas) que enuncia, mediante procesos cognitivos y contextos, aquellos aprendizajes que se esperan conseguir, los que se espera que hayan alcanzado en un momento determinado.



Por tanto, y una vez que tenemos los criterios como referencia, una segunda reflexión estaría referida a la objetividad de evaluación, que no proviene de tener muchos datos y hacer medias, sino de disponer de aquellos relevantes a partir de evidencias y ponerse de acuerdo en su análisis y evaluación.

Pero ¿De dónde tomaríamos las citadas evidencias? Llegamos, pues, a la tercera reflexión y referida, en este caso, a los instrumentos de evaluación: Los instrumentos serán los andamios para conseguir los aprendizajes, recursos para favorecer evidencias de aprendizaje con fines formativos. En palabras de Neus Sanmartí, “Deben favorecer el diálogo y el consenso, además de la auto y coevaluación”. Es instrumento de evaluación y también de aprendizaje, ya que no solo sirve para identificar lo que sabe, sino para reflexionar sobre el conocimiento que se tiene y tomar decisiones de cambio si son necesarias. Por tanto, y en palabras de Enrique Guerrero, un instrumento lo podemos identificar como la propia actividad, ya que son referencia y evidencia de aprendizaje del alumnado. Llegados a este punto, habría que aclarar que no se evalúan los instrumentos, sino los criterios asociados a ellos. Y, además, no es necesario estar calificando continuamente, sino entender lo que es la evaluación continua y formativa; no es agrupar todas las pruebas en un mismo momento del curso y siendo el principal fin el corregir y calificar. Sería ir planteando actividades (pruebas, exposiciones, resolución tareas...) durante el curso e ir evaluando los criterios a partir de evidencias. Tras cada instrumento propuesto (actividad como evidencia) nos debemos preguntar ¿Han aprendido con esos “exámenes”? ¿Saben qué tienen que mejorar y cómo? ¿Podríamos evaluar el criterio de otra forma?...

Planteamos una cuarta reflexión: la gran transformación no vendrá mediante las calificaciones, sino en la forma de evaluar de los docentes y en cómo, esta información, llegará a las familias de manera compleja y cualitativa. En otras entradas hemos indicado que “Si la evaluación no se mueve, el resto no se moverá”. La forma en que planteamos la evaluación condiciona la manera en la que nuestro alumnado afronta el proceso de enseñanza y aprendizaje. El alumnado, en palabras de John Hattie, ven la nota como "el final del aprendizaje". 

Terminamos con una quinta reflexión: todo proceso debe comenzar explicando al alumnado qué se le evalúa, para qué, por qué (en anterior entrada también se relacionó con "La motivación"). Se ha dado por sentado que se va a la escuela a hacer actividades y calificar. Remitiéndonos de nuevo Sanmartí, “solo tienen perspectiva para la nota”. Para educar, para formar, el alumnado debe ser consciente del progreso y de su evolución, proporcionándole feedback y feedforward.



Terminamos, proponiendo que, en toda programación o en toda situación de aprendizaje, no se deje la evaluación para la parte final, como si fuera un apartado menor de dicha programación. Si ya en la concreción curricular establecemos los criterios como referencia para el diseño de actividades, sería importante enlazar en ese momento, al inicio, con la evaluación: su enfoque, su modo de llevarla a la práctica, su relación con la metodología, su aspecto formativo…etc.



sábado, 16 de diciembre de 2023

NUESTRO PROYECTO LINGÜÍSTICO

A veces, quizás tendemos a valorar la validez de una actividad por su “espectacularidad” o por su complejidad más que por su adecuación, relevancia y evidencias de aprendizaje que ofrezca.

Las referencias que se tomen para juzgar una práctica u otra deben tener en cuenta el contexto en el que se apliquen, las evidencias que generen y valorarse con objetividad. En este sentido, indican Pedro García Ballesteros y José María Pérez Jiménez lo importante que es “mirar, comprender e interpretar” (“La inspección de educación: teoría crítica y práctica comprometida”. Ministerio de Educación y Formación profesional. 2022).




Desde un claustro y, especialmente, desde la dirección de los centros también nos aplicamos tal afirmación, no sin modificaciones en el camino, tratando de fomentar y promover la coordinación y rigor en las actuaciones de un claustro, promoviendo la innovación entendida como proceso que, con coordinación, llevamos a cabo para mejorar los contextos de aprendizajes y alcanzar el máximo potencial. La fuerza de tener las ideas claras. Y es ahí donde ejemplificamos la eficaz sencillez de nuestro Proyecto Lingüístico y que vinculamos al Plan de Lectura a partir de las Instrucciones de 21 de junio 2023 sobre lectura planificada, así como a los Principios pedagógicos de la normativa actual (artículo 6 Real Decreto 157/2022 y artículo 6 del Decreto 101/2023). A este documento de referencia le llamamos “COMUNICA” para mantener una anterior nomenclatura que le otorgó identidad.


Una práctica diaria que pretende ser sencilla, flexible y versátil, pero no por ello exenta de planificación. Una práctica que aboga por integrar las cuatro habilidades lingüísticas (escuchar, hablar, leer y escribir) en cada una de las propuestas. Enseñamos integrando las cuatro porque existe una clara dependencia de dichas habilidades y no se deben enseñar de forma parcial, sino considerando el principio de integración de las cuatro (Cassany, Luna y Sanz) (1)

Nuestra propuesta de actuación (que se puede ver en este enlace) trata de asentar primero la fluidez lectora (con una adecuada lectura expresiva: entonación, acento, ritmo, pausas, velocidad) y luego dominar la comprensión literal, inferencial y crítica, permitiendo ser un auténtico instrumento para adquirir aprendizajes. Todo ello a través de variadas estrategias que pueden contribuir a mejorar dicha comprensión lectora mediante la ayuda y guía docente con los conocimientos necesarios sobre las necesidades de nuestro alumnado y los contextos concretos de aplicación. Una de las mejores fuentes de motivación es comprobar que mejoramos, por eso es importante emplear buenos métodos para enseñar a leer.

A ello unimos otra idea relevante: “La reflexión lingüística”, o “Conciencia Lingüística” (2) como medio para lograr la efectividad en el uso de la lengua. La lectura de un libro, el debate, un taller de problemas, el tratamiento de textos para su exposición u organización… pueden resultar sencillas actividades que encierran una importante riqueza de efectividad al vincularse con el contexto de aprendizaje y provocar o evocar la reflexión lingüística y la metacognición.

Llegados a este punto, y avalados por las evidencias que nos proporcionan los resultados hasta ahora obtenidos, quisiera poner en valor el trabajo, compromiso y dedicación de nuestro claustro, que convierte el tiempo de lectura en algo sencillo pero relevante, en un verdadero instrumento de aprendizaje integrado en las áreas y en el desarrollo de la competencia comunicativa de manera natural, no como algo aislado o descontextualizado de la práctica diaria y del citado Programa ComunicA. La lectura (y su relación con el hablar, escuchar y escribir) es algo intrínseco al proceso enseñanza/aprendizaje, es “invertir” en aprendizaje. Un aprendizaje competencial, entendiendo este enfoque como movilizar los saberes (en este caso de comunicación lingüística) para aplicarlos en uno o varios contextos determinados.

Muchas veces la eficacia radica en lo sencillo, pero con rigor y planificación. No pretendemos forzar una sesión con multitud de dispositivos, ostentosa y totalmente separada de la práctica diaria, sino una sesión versátil en la que el alumnado lea, piense, comprenda y se exprese de manera oral o escrita. Una idea sencilla: lengua se aprende cuando se reflexiona sobre ella.

Una mejora tiene éxito cuando hay un equipo docente fuerte, dinámico y con actitud abierta para compartir objetivos: compartir, coordinar y cooperar. Pensar en grande, pero actuar desde lo más sencillo, desde el aula.

En la rutina del día del día se nos olvida, pero todo mi reconocimiento a cada maestro, cada maestra que compone el claustro del CEIP Huerta Retiro, porque, como he comentado en alguna ocasión: no hay recetas mágicas, pero hay prácticas que funcionan y proporcionan aprendizaje. Y esas prácticas, en muchas ocasiones, están en el propio centro, en compartir, coordinar y cooperar.

Seguiremos trabajando para alcanzar el éxito, que no es más que las evidencias de aprendizaje del alumnado de acuerdo con cada situación. Seguiremos trabajando para formar un equipo docente fuerte, dinámico y con actitud abierta para compartir objetivos. Por ello, terminamos con otra cita de José María Pérez y Pedro Ballesteros: “De poco vale la mera experiencia sin la reflexión compartida o colectiva sobre la misma”. En definitiva: LA FUERZA DE LAS IDEAS CLARAS


1: Cassany, D.; Luna, M. y Sanz, G. (2019). Enseñar lengua. 12º Edición. Barcelona.  Ed Graó.            

2: Cots, Armengol, Arnó, Irún y Llurda (2015) identifican la reflexión del lenguaje con el término “conciencia lingüística” (centrar atención y ser conscientes, para ser efectivos en el uso, mejorar habilidades y disponer de recursos). Por otra parte, la Orden 30 mayo de 2023 desarrolla las competencias lingüísticas y, entre ellas, la número 9 incluye el término: “Reflexionar de forma guiada sobre el lenguaje a partir de procesos de producción y comprensión de textos en contextos significativos, utilizando la terminología elemental adecuada, para iniciarse en el desarrollo de la conciencia lingüística y para mejorar las destrezas de producción y comprensión oral y escrita.”


viernes, 23 de junio de 2023

A NUESTRO GRUPO DE NIÑOS Y NIÑAS DE SEXTO

 

A nuestros grupos de niños y niñas de sexto.

Llega el 23 de junio de 2023. Termináis una etapa y comenzáis otra. Pero no es ahora cuando llega lo difícil o lo importante, quizás lo vemos así porque comienzan cambios físicos, de personalidad… (el “Tú no me entiendes” o el “me tienen manía”) que hacen que estéis en un contexto diferente tanto vosotros como vuestras familias.

Recordad que las excusas no os llevarán a vuestro objetivo, el esfuerzo y la sinceridad con vosotros mismos, sí. Esto es algo que, desde el cole, hemos pretendido enseñaros y transmitiros. Siempre teniendo presente el esfuerzo, pero un esfuerzo inteligente basado en cuatro R:

Razonamiento (aprender a conocer), Reflexión (aprender a ser), Responsabilidad (aprender a hacer) y Respeto (aprender a convivir).

Vivís en una sociedad en la que todo se mueve más rápido que ayer, pero más lento que mañana, en la que todo es a corto plazo.  Tenemos que ser perseverantes y humildes, sabiendo escuchar.

Hemos querido que, ante todo, seáis buenas personas, con todo lo que ello conlleva, y tengáis las herramientas para saber aprender, para ser personas íntegras con cimientos sólidos. Por nosotros, por vuestras familias y por vosotros, seguid siendo quienes sois, como si en vuestras vidas siguiera presente la silenciosa y protectora mirada de los maestros y maestras (esa que cuando os miramos sabéis lo que hay que hacer).

Y cuando cunda el desánimo, recordad que los grandes éxitos no se consiguen de un día para otro. En el camino os encontraréis decepciones y obstáculos, incluso algún que otro comentario que os harán dudar de todo, pero acordaros de pensar, reflexionar y decidir (de volver a levantaros y remontar, de pelear cada partido).

No tengáis miedo al fallo, al error, porque no se trata de que no os pase nada, se trata de que cuando ocurra sepáis cómo actuar, cómo comportaros… esa es la formación, esa es la educación. Quizás todavía seáis pequeños para entenderlo, pero uno de nuestros objetivos ha sido que, cuando veáis que el mundo se pare no os quedéis sentados esperando a que otro empuje.

Ojalá seáis la generación que mueve el mundo, la que utiliza la fuerza, pero para estrechar las manos, la que utiliza la sonrisa cuando pase al lado de otra persona y, de esta forma, por la parte que nos toca, vaya todo un poquito mejor.

Así que, que nadie os acuse nunca de dejar a medias un sueño imposible, esforzaros, pelead, atreveros… sed esas personas que saludan al contrario tras ganar un partido, los que animan a los suyos tras perderlo, los que tiran el penalti decisivo, los que corren o nadan el último relevo, los que piden la pelota cuando el otro equipo presiona, los que lanzan el tiro decisivo, los que, si fallan o pierden, ya están entrenando al día siguiente para mejorar. Porque en nuestro cole no queremos preparar para el futuro, queremos y hemos querido con vosotros, hacer el futuro.

Mucha suerte y aquí estaremos para lo que necesitéis





 

sábado, 2 de julio de 2022

SÍNTESIS SOBRE LA EVALUACIÓN


Entrada actualizada a 2 de julio de 2022. Con las siguientes infografías he intentado recopilar, sintetizar y organizar las diferentes ideas, enfoques y normativa sobre evaluación. Soy consciente que es difícil porque, hasta que haya un consenso de nomenclatura, puede haber discrepancias y diversidad de opiniones. Tan solo espero que sea útil en, al menos, algunos de sus elementos. 







PD: agradezco a personas como Kike Guerrero y Domingo Chica sus aportaciones y disponibilidad a las consultas que les he realizado. 

"Si la evaluación no se mueve, el resto no se moverá"








domingo, 5 de septiembre de 2021

BUROCRACIA Y DIRECCIÓN ESCOLAR

El pasado mes de abril publiqué en la revista REDES DICE un artículo sobre burocracia y dirección escolar. Con el comienzo del curso 2021/22 vuelve a ser un elemento destacable del que me gustaría dejar constancia a través de esta entrada. Reproduzco el artículo citado:

Enlace a la revista: Burocracia y Dirección escolar









viernes, 5 de febrero de 2021

EFICACIA DEL APRENDIZAJE

En la imagen que adjunto a esta publicación he querido sintetizar cómo considero que es eficaz el aprendizaje y cómo, siempre desde mi punto de vista, movilizaríamos los conocimientos a la vez que generaríamos rutinas para afianzar los aprendizajes y que fueran transferibles a otros posteriores. El comprender y entender serían los procesos cognitivos básicos a considerar como punto de partida, relacionándose con una memoria flexible que convierta en útiles, aplicados en diferentes contextos, los contenidos memorizados. Por ello diferencio entre dicha memoria flexible y aquella rígida que solo trata de repetir sin comprender.

El esfuerzo irá encaminado a que el alumnado resuelva situaciones de clase a través de ejercicios y posteriores actividades en las  que expliquen por qué, que razonen y verbalicen dichos razonamientos, que utilicen... El reflexionar sobre lo que se aprende supondrá un elemento esencial. 

Con ello generaríamos aprendizajes eficaces, aprendizajes a largo plazo, aumentando la capacidad de aprender algo nuevo. En este sentido centramos nuestro objetivo en producir aprendizajes y el aprobado sería consecuencia, no objetivo en sí mismo. En anterior entrada sobre Aprender a aprender, publico una infografía que resume diferentes publicaciones de varios autores.

La transferencia de aprendizajes, conectando ideas de manera significativa, es una evidencia de aprendizaje eficaz. De ahí la importancia de aprendizajes previos respetando la maduración del alumnado en la adquisición de los mismos.


jueves, 7 de enero de 2021

UN NUEVO TRIMESTRE

Comenzamos un nuevo trimestre de este complicado curso 2020/21. En esta breve infografía he querido resumir todo aquello que podríamos plantear, no ya en este trimestre, sino en todo el curso escolar. 



domingo, 20 de diciembre de 2020

APUNTES DE LA LOMLE (Intervención de José Mª Pérez)

En esta entrada quiero compartir los apuntes que he tomado de la intervención, el pasado día 18 de diciembre, a cargo del inspector José Mª Pérez en el programa "Redes Dice" de Onda Capital. En dicha intervención realizó un riguroso análisis de la LOMLOE.



miércoles, 8 de abril de 2020

CONSIDEREMOS (AHORA MÁS, SI CABE) LA EVALUACIÓN

Entendemos el evaluar como el proceso mediante el cual, tanto docentes como alumnado, obtienen información sobre el grado de aprendizaje conseguido con la intención de llegar al objetivo planteado. Siempre, claro está, recogiendo evidencias sobre dónde está cada alumno, qué necesita para avanzar, cómo se puede mejorar el proceso, cuánto saben...

En muchos casos se sigue considerando la evaluación solo desde el punto de vista sumativo, como calificación final. Es lo que llega al alumnado en muchas ocasiones, admite que es así. Pero la evaluación por competencias no debe dirigirse solo al conocimiento de los resultados, hay que volver útiles los conocimientos, aprender haciendo, cómo utilizo lo que aprendo o para qué sirve. Explicarles qué es evaluar y para qué. Como dice Neus Sanmartí "La escuela se ha pervertido tanto con el elemento acreditativo que los alumnos no se dan cuenta que los evaluamos para saber dónde están y qué necesitan. Nadie puede educar a otro si no va viendo el progreso. No se puede hacer un proceso intencional, para conseguir una meta, sin tener una evaluación". 



Centrándonos en Primaria, la evaluación tiene un marcado carácter formativo. Se trata de dar sentido al proceso, al evaluar para aprender, a ofrecer un juicio cualitativo sobre el grado de desempeño alcanzado y que el alumnado tenga parte activa en ella. De esta forma podemos dar una respuesta educativa adecuada al alumnado cuando se vayan recogiendo evidencias sobre el grado de aprendizaje y de competencias del alumno. Todo ello nos permitirá adaptar el proceso: Dónde están, Qué necesitan o cómo mejorar. Avanzar en el aprendizaje también es aprender y debe quedar patente. Si tras una "evaluación estándar", un alumno no llega a los mínimos y obtiene una calificación suspensa , habiendo progresado, no se vería reflejada la mejora. Por tanto, es básica la evaluación cualitativa y respecto al nivel individual de cada uno.

En Primaria, una vez termine el presente curso es esto lo que nos debe preocupar para el curso siguiente. No es simplificarlo todo con el aprobar o suspender, sino ofrecer una adecuada respuesta educativa para el progreso del alumno a partir de su nivel. Evaluar tiene validez cuando se considera el proceso: "Si la evaluación no se mueve, el resto no se moverá". Que, por cierto, sería conveniente, desde mi punto de vista, que se tuviera muy en cuenta para nueva orden curricular en primaria para Andalucía.

Y, entonces, qué se evalúa. Pues ahí es dónde nos encontramos con una cuestión clave: ¿Qué es aprender?. Si cada docente tenemos una consideración sobre lo qué consideramos aprender, pues nuestra enseñanza irá encaminada a esa concepción y, por tanto, se evaluará de acuerdo a ello sin atender al rigor que proporciona la normativa, el proyecto educativo o la necesaria coordinación docente.

Para conseguir la objetividad entran en juego los criterios: Los criterios de evaluación, al integrar en sí mismos conocimientos, procesos, actitudes y contextos, se convierten en el referente más completo para la valoración de los aprendizajes adquiridos en cada área sino también del nivel competencial alcanzado por el alumnado (desarrolla capacidades e integra competencias). Los criterios se concretan en los indicadores (compuestos por procesos cognitivos, contextos y contenidos) e indican qué vamos a evaluar; porque si no sabemos qué vamos a evaluar, no sabemos qué vamos a enseñar.

Imagen 1: Fragmento de las disposiciones generales de la Orde de 4 de noviembre de 2015

La integración de los indicadores en diversas actividades y tareas genera competencias y contribuye al logro de los objetivos que se indican en cada uno de los criterios. Nos permiten adaptar y modificar contextos y contenidos a los diferentes ritmos, necesidades, momentos del curso, de la programación...etc. Tiene en cuenta a la metodología, ya que se aprende haciendo. En este punto podríamos conectar con lo que Wiggins llamó evaluación auténtica.




Por tanto, tanto criterios como indicadores, serán la referencia al evaluar y no los contenidos descontextualizados (Ver primer párrafo de la imagen 1). Dichos contenidos son necesarios pero con carácter "vehicular" como ya indicaba la Orden 17 marzo 2015 en sus orientaciones metodológicas (que, aunque haya sido sustituida por Instrucciones de 27 de junio, han sido referencia para tratar contenidos). Se trata de volver útil los conocimientos, pronunciarse sobre sobre niveles de competencias adquiridos, tener en cuenta la metodología, mejorar los aprendizajes poniendo énfasis en los procesos... en definitiva: una evaluación estimulante que sirva para motivar (en el sentido de que se sepa para qué), para aprender y para la mejora.

Importante, siguiendo con la objetividad, será diversificar los instrumentos (dónde recojo la información) y las técnicas (cómo voy a evaluar) para abarcar todos los conocimientos y para atender a todas las formas de aprender. Las actividades evaluables no se deben centrar solo en el examen, que pudiendo ser adecuado, miden un momento en concreto y no todos los procesos cognitivos que marcan los criterios. La idea es no estandarizar procedimientos ni evaluar a todos en una fecha fija, ya que las competencias es algo más complejo (combinación de actitudes, capacidades y conocimientos) y más importante que hacer ejercicios repetitivos y descontextualizados.

No es eliminar la calificación, pero es importante puntualizar que debe tener como referencia a los criterios, y sería necesario que fuera acompañada por una evaluación más narrada, de carácter cualitativo. Y más aún en Primaria, con lo que no nos debe preocupar un aprobado o no, sino que haya información al alumnado, a las familias y con medidas necesarias durante el curso o en el siguiente.



No quisiera dejar de citar la orden ECD/2015 de 21 de enero, en la que también se concreta que el aprendizaje debe ser competencial y no centrarse solo en sucesión de contenidos, que se evalúa el proceso, el variar instrumentos y la participación activa del alumnado mediante la coevaluación y la autoevaluación. 

En cuanto a la no promoción, siempre debe ser una medida excepcional (artículo 16 de la Orden citada de evaluación) y se tomará tras haberse agotado el resto de medidas de refuerzo y apoyo para solventar dificultades. De una u otra forma, siempre se deberá tomar medidas en el siguiente curso; todas derivadas del proceso de evaluación. El referente siempre será adquisición de las competencias de cada ciclo, por tanto un argumento más para no evaluar contenidos descontextualizados.

En resumen, y de acuerdo a la Orden de 4 de noviembre de 2015 en su artículo 2, una evaluación debe ser objetiva (fiable, con diversidad de instrumentos), global (que proporcione feedback), formativa (incluida en el proceso, así tiene validez) y criterial (basada en los criterios, en el qué enseñar). Debemos tener un plan: qué tienen que aprender, cómo lo voy a evaluar, y qué instrumentos voy a utilizar. 

Todo esto nos puede llevar a la conclusión en un posible debate sobre "aprobados generales en Primaria": no equiparar calificar con evaluar, que en Primaria lo importante son las medidas con cada alumno a partir de una buena evaluación formativa y no centrar el debate en aprobar o suspender un curso sino en crear un contexto de aprendizaje con adecuados recursos. 

En estos días estamos en una "educación a distancia" con sus situaciones difíciles y complicadas que hay que saber tratar. Pero que en el debate creado no se cite a la evaluación como mera calificación. La evaluación es necesaria y se hará de acuerdo a contextos, situaciones, lo que haya podido trabajar el alumno, sus progresos, dificultades... que se hacen llegar a familias y alumnado (PASEN principalmente pero también mediante correos). Lo de calificar, en Primaria, no debe preocuparnos (es mi modesta opinión). 

Decía Phllippe Perrenaud que "En el mejor de los casos, los jóvenes son sabios cuando salen de la escuela, pero no necesariamente son competentes. No aprendieron a utilizar sus conocimientos fuera de las situaciones de un examen".