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domingo, 5 de abril de 2026

EL RAZONAMIENTO EN LA FORMACIÓN DEL ALUMNADO

 

La escuela de hoy día, como no debe ser de otra forma, debe tener como principal objetivo la formación integral de la persona, tanto desde una perspectiva individual como social. Lo que en ella se trabaja va más allá de un libro de texto o de un modelo que se limite a “auditar aprendizajes” para aprobar o sacar “buenas notas”. Por ello, lo que menos se conoce es aquello que llamo “La escuela invisible”, siendo, precisamente, la que más trascendencia tiene para participar en la sociedad actual, además de para mejorarla y ser capaz de construirla.



La escuela invisible

La “escuela invisible” tiene varios puntos clave a considerar, ese día a día en el que pretendemos desarrollar procesos mentales. Pero, en esta ocasión, nos vamos a centrar en uno de ellos: El aprender a razonar y a pensar. Educar en el razonamiento es una labor que no busca el aplauso inmediato, porque no es visible de manera inminente, sino la solidez en una formación que la persona necesitará el resto de su vida. Es una inversión silenciosa.

Enseñar a pensar es, quizás, el proceso más lento y exigente, pero es el único que garantiza que el aprendizaje permanezca cuando pasamos a otro nivel u otra etapa, o cuando salimos del edificio del colegio, instituto o universidad. Aprender a razonar y a pensar debe ser la mejor inversión que una persona puede hacer en sí misma.

Un espejismo: ¿Estamos aprendiendo o solo repitiendo? La trampa del "resultado inmediato"

En el camino de la enseñanza, es fácil caer en la tentación de los métodos puramente mecánicos sin comprensión para aquello que realmente se basa en el razonamiento. Son atractivos porque ofrecen una gratificación instantánea: el alumnado resuelve el ejercicio, obtiene la respuesta correcta, aunque no lo entienda, y todos (docentes, alumnado y familias) sentimos esa falsa complacencia inmediata de haber cumplido el objetivo. Sin embargo, detrás de ese resultado puede esconderse un vacío que es el que tratamos de exponer.

Aprender por repetición mecánica sin entender sería como memorizar el camino a una casa sin saber leer un mapa. Si mañana nos cambian el sentido de una calle, nos vamos a perder.

Concretemos con algunos ejemplos:

El cálculo.  No debe ser un automatismo carente de comprensión, sino como una herramienta de razonamiento. El alumnado debe comprender qué calcula y para qué, dotando de significado real a las operaciones matemáticas para poder utilizarlas en el verdadero criterio de evaluación que se propone: la resolución de problemas en situaciones reales. La comprensión no es un resultado, es poner el objetivo en el proceso de construcción activa del aprendizaje.

La lectura. No debe imitarse a ser un scroll de redes sociales, sino una lectura profunda que permita una exploración cognitiva con empatía, inferencias y razonamiento complejo. No es leer “X libros al año” a modo competición, ya que ello puede desplazar la motivación intrínseca de la lectura como medio, como fin o como placer.

El problema no es leer mucho o poco, es leer sin detenerse, sin analizar, sin reflexionar. En un mundo saturado de información, muchas veces partidista o interesada, la lectura lenta y profunda debe ser la que nos permita un adecuado desarrollo cognitivo. La lectura debe concebirse como un instrumento de aprendizaje que se integre de manera natural en cada una de las áreas.

Un tercer ejemplo, las respuestas a preguntas (ya sean orales o escritas). Cuando lanzamos una pregunta en clase y el alumno responde con las palabras exactas del libro de texto, a menudo sentimos un alivio inmediato: "¡Lo sabe!". Pero, en muchos casos, no estamos ante un conocimiento, sino ante un eco, una reproducción sin comprensión que le impide un razonamiento posterior al preguntarle “¿Y que pasaría si…?, ¿En qué situación vemos que…?, ¿Qué ejemplos pondrías relacionados con…?"

De este modo, una adecuada evaluación sería la que no solo pide reproducir contenidos fomentando una mentalidad de almacenamiento temporal. El alumnado "vuelca" la información mecánicamente que después olvida porque no entiende lo que ha retenido, aun habiéndole dedicado tiempo y esfuerzo. Recordar es solo la base; si nuestras preguntas no escalan hacia la aplicación y el análisis, estamos fomentando una formación que no es inversión, sino gasto de energía sin retorno. Una falsa apariencia de aprendizaje.

Estos tres ejemplos concretos nos muestran, cómo, el proceso mecánico carente de comprensión, provocan la trampa del “resultado inmediato”:

  • Oculta la falta de comprensión. El éxito en el “examen” o “ejercicio” no garantiza el dominio del concepto, del conocimiento o del proceso. De ahí que la evaluación deba basarse en el dominio comprensivo. Si no la basamos en el proceso cognitivo adecuado, lógicamente, tendremos esa “falsa percepción” de aprendizaje adquirido.
  • Es frágil. Lo que se aprende sin razonar tiene una "fecha de caducidad" muy corta. Pero puede que sea gratificante al perderse la perspectiva real de la formación de la persona.
  • Genera una ilusión de competencia. Nos hace creer que estamos preparados, hasta que la realidad nos saca del guion preestablecido al plantearse en contextos diferentes o pasado algún tiempo.
En esta entrada se propone cómo estudiar para aprender, con herramientas para que la información se comprenda y se asiente de manera razonada.

El razonamiento como transferencia en el aprendizaje

La transferencia del aprendizaje es la capacidad de llevar lo aprendido en un contexto y aplicarlo con éxito en situaciones nuevas. Esto solo es posible mediante el razonamiento reflexivo.

"No educamos para resolver la página 42 del libro de texto; educamos para que la persona sea capaz de resolver los retos en cualquier contexto fuera de las paredes del aula."

Esto sucede cuando apostamos por un aprendizaje comprensivo que nos permita:

  • Adaptabilidad: Quien entiende la lógica detrás de un proceso o herramienta, puede utilizarla en cualquier contexto. Una buena base de razonamiento favorece el desarrollo de la persona tanto para aquello que se esté aprendiendo en ese momento como para aplicarlo a otros contextos posteriores (siguientes aprendizajes, otros niveles, otros escenarios…).
  • Pensamiento Crítico: El razonamiento favorece el aprender del error, la toma de decisiones, la resolución eficiente de problemas, el discernir sobre la información veraz, el contrastar informaciones…
  • Conexión de Ideas: El conocimiento deja de ser un compartimento estanco para convertirse en una red viva que crece con cada nueva experiencia. Es decir, potencia el aprendizaje. Mucha cantidad de información no es sinónimo de calidad, no implica que sea apropiada. La calidad en su tratamiento es saber utilizarla, razonarla, diferenciar la adecuada y necesaria, contrastar…

Como docentes, la prioridad pedagógica debe ser intervenir en los procesos cognitivos de cada niño y niña, alejarnos de resultados «artificiales» obtenidos mediante mecánicas sin comprensión que pueden “tranquilizar” a corto plazo, pero no se transfiere para un óptimo razonamiento que la persona va a necesitar en cada una de sus fases o etapas de aprendizaje.

En este punto haríamos la analogía con el cuento “El traje nuevo del emperador”, la verdadera prueba de fuego llega cuando el alumno se enfrenta a un contexto diferente, cuando debe razonar y pensar, es ahí cuando la realidad grita que el emperador está desnudo.

Debemos desterrar la idea de que la estructura de una clase es un circuito cerrado, donde el docente vierte información, plantea ejercicios y luego califica cuánta de esa información posee cada niño y niña. Esta es la parte (relativamente) fácil, siendo lo verdaderamente pedagógico algo más difícil, complejo y trascendental: es enseñar qué hacer con esa información, que la conecte de forma significativa con lo que ya sabe, que reflexione sobre ella y que la transforme, mediante el razonamiento, en un conocimiento propio y transferible. Porque no es lo mismo tener mucha información que saber utilizarla. No es lo mismo almacenar algo mediante una memoria rígida, que aprender mediante una memoria flexible y de carácter cognitivo para conocer, saber utilizar y saber ser


Que el alumnado reflexione sobre lo que escuche, escriba o exponga supone que sea consciente de aquello que hace, favoreciendo su implicación cognitiva, su aprendizaje significativo y funcional. Esta idea conecta metodología con autoevaluación, capacidad crítica, aprendizaje activo, estrategias para organizar la información y autorregulación del aprendizaje. Favorece la transferencia de aprendizajes y capacidades competenciales. Todo ello a través de un adecuado razonamiento.

Pensar sobre lo que aprendemos, tratar de explicarlo con nuestras palabras, aplicarlo en nuevos contextos, etc. son formas de conseguir aprendizajes más duraderos y flexibles.



Educar va más allá de llenar un depósito de respuestas mecánicas con fecha de caducidad. Es potenciar el razonamiento y la reflexión: Una inversión que nos permite de transformar la información en conocimiento real y transferible.



sábado, 6 de diciembre de 2025

ESTUDIAR, APRENDER A APRENDER, "INVERTIR" EN APRENDIZAJE

 

A menudo, la palabra "estudiar" se asocia con un trámite tedioso cuyo único objetivo es aprobar un examen. Cuántas veces hemos visto mensajes en carteles como el “Te ayudamos a aprobar”; o el repetir muchas veces un texto o definiciones, sin llegar a entender o saber su aplicación, solo para reproducirlo en clase. Esto se relaciona con la reproducción de prácticas que siguen un modelo de sistemas educativos anteriores o con formas de evaluar que no están adecuadas ni a la normativa actual ni a las evidencias científicas sobre desarrollo personal o social de las personas que aprenden.

Estudiar se vincula a aprender, a la evaluación formativa, es un proceso de metacognición que implica prácticas de evocación en clase, de autoevaluación guiada, de práctica espaciada…

Estudiar no es exclusivamente lo que el alumnado hace en su casa, sino que implica unas estrategias metodológicas en el aula, un aprendizaje de herramientas, una continua información. Debe ser un proceso de doble vía que nos aporte dos beneficios cruciales:

  1. Aprender (la meta inmediata): Adquirir conocimientos sólidos y significativos, siendo la consecuencia natural de este aprendizaje el aprobar materias.
  2. Aprender a Aprender (la meta a largo plazo): Desarrollar las rutinas, procesos y estrategias mentales que nos permitirán abordar cualquier futuro aprendizaje. Esta es la verdadera competencia que, relacionada con el resto, asegura su éxito continuo, un avance en nuestro desarrollo. Y en esta parte también incluimos aquella línea metodológica que se lleva a cabo y que no siempre se identifica con conocimiento, éxito o aplicación inmediata (de ahí el “esto, ¿Para qué me va a servir?). Por eso es muy importante informar, implicar o hacer ver a alumnado y familias qué se persigue.

Al integrar buenas técnicas de estudio como metodología, no solo nos permitirá aprender sobre la materia objeto de dicho estudio, sino que el alumnado está invirtiendo en su capacidad de transferencia de conocimientos o destrezas y en su autonomía para seguir aprendiendo



La Base: De la Comprensión Lectora a la Organización del Conocimiento

Una rutina de estudio eficaz comienza con el dominio de la comprensión, como parte de la competencia en comunicación lingüística. No podemos razonar sobre lo que no hemos entendido. Por ello, la comprensión lectora es la condición previa e indispensable para cualquier técnica posterior.

Una vez que el texto ha sido comprendido, el siguiente paso es la organización de la información. Esto es vital porque el cerebro aprende mejor cuando ve la estructura, las jerarquías y las relaciones entre los elementos, creando una base de conocimiento sólida.

Las Fases Clave para Estructurar el Aprendizaje

El proceso de estudio debe ser activo, consciente y reflexivo, y se desarrolla en las siguientes fases al organizar la información mediante esquemas, mapas mentales, pensamiento visual…etc.

  1. Aclarar y Comprender el Vocabulario: Identificar y buscar el significado de términos desconocidos, técnicos o ambiguo. La finalidad es eliminar barreras de comprensión. Si no conocemos las "piezas", no podemos construir el "edificio".
  1. Diseñar la Estructura (Borrador de Relaciones): Una vez comprendido el texto, se debe identificar la idea principal y las ideas secundarias que la sustentan. Es crear un borrador mental o escrito que establezca el "esqueleto" de la información, definiendo qué conceptos dependen de cuáles.
  1. Organizar la Información con Herramientas Gráficas: Utilizar organizadores gráficos para representar visualmente la estructura diseñada en la fase anterior. 
      • Esquemas (de llaves o numéricos): Ideales para jerarquías y subpuntos.
      • Mapas Conceptuales: Fantásticos para mostrar relaciones explícitas entre conceptos mediante palabras de enlace
      • Mapas Mentales: Útiles para generar ideas y asociarlas a partir de un concepto central, fomentando la creatividad y la memoria visual.
      • Pensamiento Visual: Incorporar dibujos e iconos para fijar conceptos de forma más comprensible y en relación a una memoria útil de trabajo
  1. Relacionar Ideas Clave y Desarrollar Comprensivamente: Una vez que el conocimiento está organizado, el objetivo es relacionar las ideas clave y ser capaz de explicar por qué la información está organizada de esa manera. Ejemplo; no es suficiente saber las partes del aparato digestivo o los diferentes aparatos de la función de nutrición por separado; sino, comprender el proceso, qué función tiene cada fase y cómo se relacionan la digestión, circulación y respiración.

 

La Meta Final: Memoria Comprensiva y Reflexión

El último peldaño es conseguir que la memoria no sea un simple almacén de frases para repetir, sino un motor para la reflexión y el razonamiento. Supone un esfuerzo pero con sentido real de aprendizaje, un esfuerzo con necesaria implicación tanto de dicho alumnado como del docente al planificar acciones.

Estudiar no es memorizar para repetir sin entender. Es utilizar la memoria de manera comprensiva, es decir, recordar los conceptos clave y sus relaciones para poder desarrollar una explicación propia, coherente y profunda sobre el tema.

Esto les permite no solo responder a una pregunta directa, sino también transferir ese conocimiento a un nuevo contexto o problema, a nuevos aprendizajes de posteriores fases o etapas. Es la evidencia de que han adquirido la competencia de aprender a aprender y esto, siendo uno de los aspectos más difíciles de desarrollar, constituye un elemento esencial en la formación integral del alumnado.




lunes, 18 de agosto de 2025

ELEMENTOS CURRICULARES: RELACIÓN, EVALUACIÓN Y DISEÑO DE ACTIVIDADES

 

Actualmente, la normativa en Educación Infantil, Primaria y Secundaria supone conocer la relación entre los diferentes elementos curriculares y la trascendencia que tiene al programar la actuación en el aula y evaluar el desempeño del alumnado.

Aunque suponga un entramado complejo, a través de la siguiente entrada pretendemos simplificar el proceso considerando el criterio de evaluación que, al evaluarlo, nos va a permitir vincular de manera rigurosa el resto de los elementos curriculares hasta llegar al perfil de salida o perfil competencial.


Vídeo explicativo: La relación de elementos curriculares, el diseño de actividades y la evaluación

Todo esto nos lo permite la aplicación Séneca, siempre comprendiendo la citada relación curricular y el enfoque de la evaluación formativa y sumativa. Podemos remitirnos a la entrada "Reflexionamos sobre la evaluación" para entender el contexto en el que nos movemos y que el uso de aplicación sea efectivo.

En la siguiente imagen ofrecemos la relación de los elementos curriculares y cómo se van concretando hasta su aplicación en el aula, además de las diferentes rutas u opciones que nos permite Séneca para hacer que el proceso, con solo evaluar el criterio, nos lleve tanto a las calificaciones del área como al perfil competencial y resto de documentos e informes que genera Séneca


Infografía de diseño propio: Relación de elementos curriculares y recursos desde Séneca

Habría que hacer algunas consideraciones, aunque sería motivo de otra entrada:

  • Tener clara la diferencia entre evaluar y calificar (Séneca plantea “Actividades evaluables”, pero realmente se trata de “calificables”, ya que la evaluación va más allá)
  • La referencia para la evaluación son los criterios (no se evalúa la actividad en sí)
  • Instrumento de evaluación lo podemos identificar como actividad (cuando dicha actividad sirve para recoger evidencias de aprendizaje)
  • Para identificar el grado de adquisición del criterio necesitaríamos una herramienta (en nuestro caso diferenciamos instrumento de herramienta) y así vincular la evaluación cualitativa (información sobre dicho grado de adquisición) con la cuantitativa (calificando)
  • La evaluación tiene carácter continuo, es un proceso. Trimestre es solo una estructuración temporal del curso. La primera evaluación coincidiría con el primer trimestre, la segunda evaluación con el primer y segundo trimestre, la evaluación ordinaria (no existe tercera) iría desde inicio de curso hasta final. Muy importante para que el sistema recoja todo el proceso de calificación de los criterios de evaluación.
  • En cada área hay competencias específicas (puente con competencias clave y sus descriptores operativos); asociados a ellas, los criterios de evaluación establecidos por ciclos (referentes que indican nivel de desempeño en situaciones o actividades a las se refieren las competencias específicas). Para poder llevarlos al aula necesitamos los saberes básicos (conocimientos, destrezas y actitudes que constituyen los contenidos propios de cada área y cuyo aprendizaje es necesario para adquirir las competencias específicas)
Todo ello, junto con los documentos e informes que se generan, puede ser importante  para la decisión de promoción o no del alumnado, siempre basado en los criterios de promoción presentes en el proyecto educativo y basados en el grado de desarrollo de los descriptores operativos del perfil competencial o de salida).

Artículo 10, punto 6, de la Orden 30 de mayo de 2023
"Los criterios de promoción, recogidos en el Proyecto educativo, tendrán que ir referidos al grado de desarrollo de los descriptores operativos del Perfil competencial al finalizar cada ciclo, así como a la superación de las competencias específicas de las diferentes áreas."

Artículo 16, punto 1, de la Orden 30 de mayo de 2023
"...Para la toma de decisiones se tendrán en cuenta los criterios de promoción que deberán ir referidos al grado de desarrollo de los descriptores operativos del perfil competencial de cada ciclo establecidos en el Proyecto educativo del centro. Para ello se tendrán como referentes los criterios de evaluación, a través de los cuales se medirá el grado de consecución de las competencias específicas."

Actualmente hay diferentes enfoques o interpretaciones al identificar los conceptos de técnica, instrumento o herramienta de evaluación, mediante la siguiente imagen se ofrece una propuesta a partir de lo anteriormente expuesto.


Infografía de diseño propio: Procedimientos de evaluación 


Por tanto, veamos cómo se llega a la evaluación del área y al perfil competencial/de salida mediante un único proceso tomando como referencia el criterio


Infografía diseño propio: Explicación del proceso de evaluación del área y del perfil




Lo hacemos aquí con un ejemplo práctico a través de un criterio de matemáticas de 4º


Como vemos, el diseño de la actividad debe estar basado en criterio (o criterios), que son los que vamos a evaluar para identificar el nivel de desempeño. En este sentido, como indica Héctor Ruiz Martín, los conocimientos transferibles y significativos se desarrollan mediante su uso en múltiples contextos, y por medio de la reflexión desde múltiples perspectivas, lo que requiere de múltiples actividades de aprendizaje alrededor de las mismas ideas, modelos o procedimientos


Infografía de diseño propio: Procedimientos de evaluación 


El criterio o criterios de evaluación debe estar relacionado con la actividad y ponerlo en contexto a través de la tarea junto con otros aprendizajes. Una actividad sería, por ejemplo, la producción de un texto (el ejercicio las reglas de ortografía, clases de palabras...); la exposición oral, la resolución de problema o construcción con su razonamiento (el ejercicio las operaciones), la explicación del proceso de nutrición y su implicación (ejercicios serían identificar nombres, funciones...).

En la siguiente infografía también se indica cómo, a través de la calificación del criterio, llegamos a la calificación del área.

Infografía de diseño propio: De la evaluación a la calificación del área

lunes, 28 de abril de 2025

REFLEXIONAMOS SOBRE LA EVALUACIÓN

Planteamos en esta entrada algunas reflexiones sobre evaluación, ideas y enfoques que no pretenden más que, a partir de la experiencia y normativa actual, hacer que realmente consigamos una evaluación para el aprendizaje.

En otras entradas hemos profundizado más sobre dicha evaluación y la diferenciación entre evaluar y calificar. En esta ocasión hablaremos de manera más general, pero incidiendo en el enfoque formativo de la evaluación. Como dice Neus Sanmartí, "Si la evaluación se plantea con fines formativos y formadores, nunca debería concluir con una calificación y sí, en cambio, con una reflexión de qué deberíamos hacer para mejorar (ya sea el alumnado en su proceso de aprendizaje o el docente en su práctica o planificación)". 

Centrándonos en la evaluación del alumnado, y teniendo en cuenta la estructura curricular actual a partir de las evidencias de aprendizaje, que el alumnado reflexione sobre lo que escuche, escriba o exponga supone que sea consciente de aquello que hace, favoreciendo su implicación cognitiva, su aprendizaje significativo y funcional. De esta forma, la evaluación implica a todo el proceso conectando metodología con la autoevaluación/coevaluación, con la capacidad crítica, con el aprendizaje activo, así como con el ser capaz de diseñar estrategias para organizar la información. En este sentido cobra especial relevancia  la autorregulación de su aprendizaje y trabajarla con el alumnado sería un importante aspecto por considerar, así como la evocación y la práctica espaciada. No podemos estar seguro de que nuestro alumnado haya aprendido algo hasta pasado un tiempo en el que dicho alumnado no haya utilizado o reflexionado sobre la información y la retengan en su memoria a largo plazo. 



Una primera reflexión que proponemos se refiere a que no es lo mismo almacenar mucha información que saber utilizarla. No es lo mismo almacenar algo mediante una memoria rígida (aquella que almacena sin entender y sin saber utilizar), que aprender mediante una memoria flexible, de carácter cognitivo, para conocer, saber utilizar y saber ser. Por ello, tenemos que evaluar o medir el aprendizaje por lo que el alumnado es capaz de aplicar, razonar, comunicar, reflexionar, experimentar… Y ahí es donde tenemos la referencia del criterio de evaluación (asociados a las competencias específicas) que enuncia, mediante procesos cognitivos y contextos, aquellos aprendizajes que se esperan conseguir, los que se espera que hayan alcanzado en un momento determinado.



Por tanto, y una vez que tenemos los criterios como referencia, una segunda reflexión estaría referida a la objetividad de evaluación, que no proviene de tener muchos datos y hacer medias, sino de disponer de aquellos relevantes a partir de evidencias y ponerse de acuerdo en su análisis y evaluación.

Pero ¿De dónde tomaríamos las citadas evidencias? Llegamos, pues, a la tercera reflexión y referida, en este caso, a los instrumentos de evaluación: Los instrumentos serán los andamios para conseguir los aprendizajes, recursos para favorecer evidencias de aprendizaje con fines formativos. En palabras de Neus Sanmartí, “Deben favorecer el diálogo y el consenso, además de la auto y coevaluación”. Es instrumento de evaluación y también de aprendizaje, ya que no solo sirve para identificar lo que sabe, sino para reflexionar sobre el conocimiento que se tiene y tomar decisiones de cambio si son necesarias. Por tanto, y en palabras de Enrique Guerrero, un instrumento lo podemos identificar como la propia actividad, ya que son referencia y evidencia de aprendizaje del alumnado. Llegados a este punto, habría que aclarar que no se evalúan los instrumentos, sino los criterios asociados a ellos. Y, además, no es necesario estar calificando continuamente, sino entender lo que es la evaluación continua y formativa; no es agrupar todas las pruebas en un mismo momento del curso y siendo el principal fin el corregir y calificar. Sería ir planteando actividades (pruebas, exposiciones, resolución tareas...) durante el curso e ir evaluando los criterios a partir de evidencias. Tras cada instrumento propuesto (actividad como evidencia) nos debemos preguntar ¿Han aprendido con esos “exámenes”? ¿Saben qué tienen que mejorar y cómo? ¿Podríamos evaluar el criterio de otra forma?...

Planteamos una cuarta reflexión: la gran transformación no vendrá mediante las calificaciones, sino en la forma de evaluar de los docentes y en cómo, esta información, llegará a las familias de manera compleja y cualitativa. En otras entradas hemos indicado que “Si la evaluación no se mueve, el resto no se moverá”. La forma en que planteamos la evaluación condiciona la manera en la que nuestro alumnado afronta el proceso de enseñanza y aprendizaje. El alumnado, en palabras de John Hattie, ven la nota como "el final del aprendizaje". 

Terminamos con una quinta reflexión: todo proceso debe comenzar explicando al alumnado qué se le evalúa, para qué, por qué (en anterior entrada también se relacionó con "La motivación"). Se ha dado por sentado que se va a la escuela a hacer actividades y calificar. Remitiéndonos de nuevo Sanmartí, “solo tienen perspectiva para la nota”. Para educar, para formar, el alumnado debe ser consciente del progreso y de su evolución, proporcionándole feedback y feedforward.



Terminamos, proponiendo que, en toda programación o en toda situación de aprendizaje, no se deje la evaluación para la parte final, como si fuera un apartado menor de dicha programación. Si ya en la concreción curricular establecemos los criterios como referencia para el diseño de actividades, sería importante enlazar en ese momento, al inicio, con la evaluación: su enfoque, su modo de llevarla a la práctica, su relación con la metodología, su aspecto formativo…etc.



lunes, 22 de mayo de 2023

LA AUTOEVALUACIÓN CON LA RÚBRICA DE UN SOLO PUNTO

 

Podríamos definir la evaluación como el proceso mediante el cual, tanto docentes como alumnado, obtienen información sobre el proceso de aprendizaje con la intención de poder llegar al objetivo planteado. Estableciéndose la diferencia entre evaluación formativa (evaluar para aprender) y sumativa (cuantificar el aprendizaje), nos vamos a centrar en la primera por su gran importancia en Primaria.

De dicha evaluación formativa debemos recoger evidencias que nos ayuden a dar respuesta a las siguientes preguntas:

  • ¿Dónde está cada alumno/a?
  • ¿Qué necesita para avanzar?
  • ¿Cómo se puede mejorar el proceso?
  • ¿Cuánto saben?

 Afianzamos la evaluación dentro del proceso, vinculándola a la metodología. Evaluar tiene validez cuando se considera el proceso. Por tanto, hay que hacer partícipe al alumnado. Una buena forma para ello sería utilizar herramientas* como la rúbrica o la lista de cotejo tanto para la heteroevaluación, autoevaluación y coevaluación. En este caso, aunque podríamos adaptar también la analítica o la holística, nos vamos a centrar en la rúbrica de un solo punto para la autoevaluación.


Consideraciones para el diseño de la rúbrica de un solo punto

  • Que sepan qué aprenden y cómo
  • Objetivos y criterios que estén redactados en primera persona para favorecer la implicación.
  • Que sean sencillos de aplicar y de interiorizar
  • Diseñados para favorecer feedback y feedforward
  • Que permitan conocer los contenidos o saberes básicos para un buen desarrollo de las competencias
  • Integrar la metodología o metacognición, por ejemplo, utilizando técnicas de evocación del aprendizaje

Y una última consideración muy importante: la Evaluación debe permitir la autorregulación del alumnado

Con todo ello llegamos a una auténtica evaluación estimulante porque el alumno entiende la situación actual de su aprendizaje, lo que ha superado y qué es lo siguiente que tiene que hacer.


¿Qué características tiene la rúbrica de un solo punto?

  • Poner el criterio teniendo en cuenta las premisas antes indicadas
  • Se utiliza para revisar el aprendizaje, CON el alumnado, de forma que les resulta más fácil de leer y se centran en qué deben aprender, ofreciéndose una retroalimentación de calidad (especificándose dificultades y aquello que ha conseguido).
  • A la izquierda se escribe lo que necesita hacer para lograr el aprendizaje y a la derecha la evidencia de lo que ha conseguido
  • La intención no es poner una nota, sino que interiorice el aprendizaje
  • Tanto para el docente como para el alumnado es más fácil de manejar y personalizar que la rúbrica analítica
  • Aunque requiere más escritura, al ser cualitativa, es más fácil usarla para la coevaluación y para la autoevaluación

Modelo propuesto 1

Enlazamos, por tanto, con la utilidad para la autoevaluación. Teniendo en cuenta todo lo citado hasta el momento, la aplicación con el alumnado para potenciar la autoevaluación es un recurso importante para el docente puesto que:

  • Identificamos la forma en que el alumnado percibe los aprendizajes (o indicaciones) que les queremos transmitir. En muchas ocasiones, como docentes, no somos conscientes lo diferente que puede ser el mensaje que queremos transmitir a lo que realmente el alumnado percibe.
  • Ayuda a la implicación del alumnado en su aprendizaje. Desarrolla su reflexión, razonamiento y pensamiento sobre aquello que aprende, sus dificultades y sus avances, con lo que jugará un rol activo.
  • Se podría aplicar como estrategia de estudio y organización de la información
  • Desarrolla la expresión y comprensión tanto oral como escrita
  • Desarrollo de la autonomía al comprender el sentido de lo que tiene que aprender y toma decisiones, mediante la reflexión, sobre cómo va llevar a cabo ese aprendizaje.

 




La aplicación en los diferentes niveles

Lógicamente no es lo mismo en primer ciclo que en tercer ciclo. En primero podríamos trabajar de manera oral o bien, dependiendo del momento del curso, combinando lo oral con lo escrito (en este caso con ideas clave, con guías, con palabras de ejemplo…). Ya, a partir de segundo ciclo, la diferencia será en la forma de redactar el criterio, pero siempre con rutinas de familiarización previas, con modelos de ejemplos tanto oral como escrito…etc.

Aunque al principio suponga mucho tiempo, nunca debe percibirse como “pérdida de tiempo”, ya que supone “invertir en aprendizaje” por todas las ventajas antes descritas.

 

*Nota: como ya se ha indicado en otra entrada, diferenciamos herramienta de instrumento; siendo el instrumento la evidencia de aprendizaje y la herramienta será la referencia para identificar el nivel de desempeño del criterio al aplicarle el instrumento.

lunes, 8 de agosto de 2022

LAS SITUACIONES DE APRENDIZAJE

 

Las situaciones de aprendizaje aparecen descritas en el RD 95/2022 y en el RD 157/2022, por los que se establecen la ordenación y enseñanzas mínimas para Infantil y Primaria respectivamente. En Andalucía, la Instrucción 11/2022 y la 12/2022 concretan la organización y funcionamiento de los centros de Infantil y Primaria; ambas instrucciones tratan en sus anexos III (Infantil) y IV (Primaria) dichas situaciones de aprendizaje.

Nota previa de actualización de este artículo tras las Jornadas sobre Desarrollo del marco autonómico del currículo. Asesoramiento a las direcciones de los centros (octubre 2022): Tras dichas jornadas, se confirma que Andalucía propone la estructura de Situaciones de Aprendizaje idéntica a la UDI, aunque siempre como propuesta que deberá trabajarse en los centros y a modo orientativo. En el desarrollo de esta entrada, se indica qué debe incluir la Situación de aprendizaje y su enfoque.


Antes del desarrollo, sí comentar que la Situación de aprendizaje debe responder ante todo a eso: al aprendizaje (el matiz entre "aprendizaje" o "enseñanza" creo que es importante). Por ello, si no responde a la realidad del aula, de la normativa y del qué se quiere conseguir (o se tarda más en hacerla que en aplicarla) quizás no sea una situación de aprendizaje. 

Por otra parte, y como se indica al final, el modelo no es algo cerrado. Se plantean en el anexo de las instrucciones pero, personalmente, pienso que hay planteamiento DUA como apartado diferenciado que no se correspondería, de esta forma, con los principios y pautas. Y, por otra parte, el sentido de la rúbrica como herramienta (algo que comparto junto con lista de cotejo) quizás vaya demasiado encaminado a la calificación y no tanto como enfoque formativo. En esta entrada explico mi modo de verlo: Síntesis sobre la evaluación

Dicho todo esto (y perdón por la extensión), vamos a ello:

Si nos ponemos en contexto, los elementos curriculares tanto de infantil como Primaria son los que se indican a continuación:




De manera detallada, la estructura curricular de ambas etapas sería como sigue:

 




Nota: en el documento, al estar basado en el Real Decreto, se indica que los criterios de evaluación están secuenciados por ciclos. En el borrador de la Orden de Andalucía, se indica que estarán secuenciados por niveles.

En cuanto al objeto de esta entrada, las situaciones de aprendizaje son "situaciones y actividades que implican el despliegue por parte del alumnado de actuaciones asociadas a competencias clave y competencias específicas". 
Contribuyen a la adquisición y desarrollo de estas, integrando los elementos curriculares de las distintas áreas mediante tareas y actividades significativas y relevantes, para resolver problemas de manera creativa y cooperativa.

Ante todo, deben suponer la transferencia de los aprendizajes adquiridos por parte del alumnado, posibilitando la articulación coherente y eficaz de distintos conocimientos, destrezas y actitudes de cada etapa. Deben partir del planteamiento de unos objetivos claros y precisos que integren diversos saberes básicos. Además, deben proponer escenarios que favorezcan diferentes tipos de agrupamientos, desde el trabajo individual al trabajo en grupos, permitiendo que el alumnado vaya asumiendo responsabilidades personales progresivamente y actúe de forma cooperativa en la resolución creativa del reto planteado.

En la normativa se otorga especial importancia a que su puesta en práctica implique la producción y la interacción oral, incluyendo el uso de recursos en distintos soportes y formatos, tanto analógicos como digitales.

Representan una herramienta eficaz para:

  • Integrar los elementos curriculares de las distintas áreas mediante tareas y actividades significativas y relevantes
  • Resolver problemas de manera creativa y cooperativa, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad

Por qué se plantean:

 


Cómo se diseñan:

En este sentido cabe destacar que hay enfoques que consideran a las situaciones de aprendizaje como aquello que engloba a la tarea, o bien identificándola como producto final tras trabajar secuencias didácticas determinadas. De esta forma se puede interpretar que se diferencia UDI de situación de aprendizaje, puesto que la estructura de programación sería la UDI y en la parte central (transposición didáctica) elegimos una secuencia didáctica determinada y el producto final que surge de esos pasos sería la situación de aprendizaje.

Independientemente del modelo, se podría indicar que la situación de aprendizaje debe comenzar su diseño tomando como referencia la competencia específica o competencias específicas (compuesta por "el qué", "el cómo" y el "para qué"), a partir de ella diseñar un producto o tarea final y, por último, desarrollar todos los aprendizajes que se pretenden alcanzar teniendo en cuenta la competencia específica y la redacción de los perfiles de salida. Al final, el modelo debe incluir:

  • El desarrollo de competencias movilizando saberes básicos
  • Plantear una situación real, de carácter funcional y significativo
  • Resolver reto o tarea
  • Promover la creatividad, cooperación e interacción
  • Proponer tareas o actividades de creciente complejidad
  • Diseñar un metodología activa y con el alumno como protagonista
  • Principios DUA 
  • Una evaluación auténtica, de carácter formativo y que proporcione feedback

Es importante tomar la competencia específica como punto de partida:







En el diseño de actividades también tendríamos como referencia los siguientes puntos:

  • Partir de los conocimientos previos y experiencias reales del alumnado para diseñar las actividades iniciales y orientarlos hacia los nuevos aprendizajes.
  • Evitar incluir actividades descontextualizadas, de memorización aislada de conceptos o de ejercitación mecánica innecesaria.
  • Diseñar actividades abiertas y flexibles que permitan su ajuste en relación con las aptitudes, ritmos de aprendizaje e intereses del alumnado,. Incorporación de principios y pautas DUA
  • Proponer dinámicas que promuevan el trabajo autónomo, cooperativo y responsable, así como el uso seguro, ético y eficaz de los medios digitales.
  • Planificar situaciones que impliquen la cooperación entre distintas áreas, materias en el producto final (interdisciplinariedad)
  • Generar  actuaciones que impliquen el desarrollo de actitudes cívicas , la confianza en el conocimiento, atendiendo al interés social, retos del siglo XXI y los ODS
  • Programar actividades de reflexión así como las que permitan demostrar la adquisición efectiva del aprendizaje mediante la heteroevaluación, la autoevaluación y la coevaluación.
La Junta de Andalucía, siguiendo el esquema de los REA, propone la siguiente clasificación orientativa de actividades para la SECUENCIA DIDÁCTICA.






Andalucía, en sus Instrucciones 11/2022 para Infantil y 12/2022 para Primaria, indica que las propuestas pedagógicas se concretan en situaciones de aprendizaje proponiendo un modelo de diseño que las identifica/sustituye a las UDIs. Así, de manera esquemática, el diseño respondería a:

 


Aclaro que la equivalencia entre "Situación de aprendizaje" y "unidad didáctica" se desprende de las instrucciones 12/2022 para Andalucía en su anexo IV. Desde mi punto de vista, y leyendo el RD, una situación de aprendizaje no debería ser lo mismo que una unidad didáctica, de todas formas el modelo es algo abierto y solo se considera como orientativo. Habrá que esperar a la publicación de las órdenes en nuestra comunidad u otras aclaraciones al respecto.

En otros ámbitos, se entiende la SdA como concepto similar al de tarea competencial.

En la siguiente infografía se resume todo lo expuesto, siempre modificable a una mejor opinión o interpretación.





 
Y, por último una síntesis de la conexión con la metodología:


Gracias por haber dedicado unos minutos a leer este artículo. Lógicamente se irá actualizando una vez se vayan publicando órdenes y decretos en Andalucía y, como se ha comentado anteriormente, con las aportaciones y modificaciones que se aporten.