domingo, 5 de julio de 2026

EL DESPROPÓSITO DE HORARIOS A PARTIR DE LA INSTRUCCIÓN 5 SEPTIEMBRE

 En septiembre de 2025 publiqué mis reflexiones sobre las Instrucciones de 5 de septiembre de 2025 sobre, entre otras cuestiones, los horarios no lectivos del profesorado.

Finalizado el curso 25/26, se corroboran las consecuencias que iban a originar la publicación y puesta en funcionamiento de unas instrucciones que, a día de hoy, no tenemos conocimiento que se hayan evaluado o que se haya hecho con los agentes implicados.

La asociación REDES me dio la oportunidad de explicarlo, a final del presente curso, en su programa "REDES DICE"  de Onda Capital. 

A continuación, se presentan las conclusiones generales de este análisis. Cabe precisar que el propósito de estas valoraciones es abrir un espacio de reflexión conjunta y objetiva que facilite las modificaciones necesarias para asegurar la eficacia en la coordinación y mejora de los centros.

Asimismo, se evidencia una transformación profunda en el modelo escolar conocido. El modelo que articulaba el éxito fundamentalmente a través de la reflexión, el análisis, la coordinación y las relaciones interpersonales exige hoy una reevaluación ante las nuevas dinámicas educativas. 

Nos vamos a centrar en las cuatro horas y media no lectivas 

Sobre la hora y media no lectiva durante la mañana

  • La hora y media "no lectiva" en horario de mañana no es real (3 medias horas en las que "no se hace recreo"). Teóricamente debía estar dedicada a preparar clases, formación, reuniones... pero es algo que no se puede llevar a cabo, ya que en la mayoría de los colegios solo es posible organizar este tiempo en horas de recreo (no coinciden órganos de coordinación  o el tiempo son tan solo unos veinte minutos, entre otras situaciones). Por tanto, no hay tiempo material para hacerlo con rigor. 
  • No se disminuyen las horas lectivas, se cambia el nombre a lo que se hacía en el recreo. Realmente no han aumentado las horas no lectivas.

Las tres horas de trabajo telemático

Menos fluidez y menos posibilidades de coordinación. Además, se pierde el contacto personal y se empobrecen las relaciones.

Una hora para tutorías

  • Datos personales que se comunican a través de un micrófono (con lo que ello puede conllevar)
  • Dificulta mostrar evidencias de trabajo del alumnado
  • Perdemos contacto directo y personal, por lo que dificulta la comunicación 
  • No se cuenta lo mismo ni de la misma forma
  • Padre/madre prefiere presencial generalmente, pero, como se ha constatado, no te van a forzar a ir al colegio cuando saben que lo haces solo para atenderlos a ellos.

Dos horas para reuniones

  • Sin momentos de reflexión, coordinación, buenas prácticas... Porque no toda reunión es reglada y con acta. Perdemos el valor de aquellas informales que inician acuerdos
  • Imposible coordinación a partir de ciclos, ETCP y Claustro. Un proceso de decisiones a partir de los diferentes órganos podría demorarse unas dos semanas como mínimo.
  • No hay tiempos para verse con PT/AL, especialistas...  ni para reuniones que no sean “formales” o para varias en una tarde.
  • Deficiente formación interna
¿Qué provoca todo ello?

  • Estrés de reuniones de pasillos para poder tratar asuntos necesarios
  • Decisiones a partir de whatsapp
  • Minigrupos en recreos improvisando reuniones
  • Continuas visitas a clases para tratar temas afectando al normal desarrollo
  • Formación deficiente

Al reducirse las horas de trabajo coordinado en el colegio, se suman al trabajo en casa. Antes se computaban cinco y ahora son siete. Es cierto que hay reuniones que se pueden suprimir con un simple correo... pero hay mucho que se hace en el colegio, en grupos y que no se puede realizar individualmente en casa. Se necesitan reuniones para tener un modelo de escuelas que cuente con todos porque, para llevarlo a cabo, los equipos directivos deben hacer un esfuerzo superior al anterior con un aumento de la carga y estrés. 

La mejora necesaria de las condiciones individuales de trabajo, y el reconocimiento al mismo que se realiza desde casa, no debe ir en perjuicio del trabajo colegiado y coordinado del colegio. No es trabajar más ni evitar la mejora profesional e individual, es promover una mínima calidad de trabajo en el centro educativo. 







martes, 23 de junio de 2026

A NUESTROS NIÑOS DE SEXTO

Hoy, a junio 2026, los tutores de sexto de Huerta Retiro queremos mandaros este mensaje. Un mensaje para nuestros niños y niñas de sexto que acaban de terminar Primaria, una etapa en la que se construye la base de la persona. Con todo nuestro cariño y para que siempre recordéis esta etapa de vuestra vida.

Hemos puesto todo nuestro empeño en formaros, en desarrollaros aspectos tan importantes como el pensamiento crítico, la autonomía o la responsabilidad. Y eso tiene un valor incalculable que seguramente irá floreciendo en próximos años, aunque ahora no seáis consciente de ello. Desde nuestra aula ha ido tomando forma la construcción de un proyecto en el que creemos todos, un proyecto de vida, un proyecto de formar personas, ante todo, buenas personas.

Hemos sentido la responsabilidad de estar con un grupo de niños y niñas a los que formar; fantásticos, cada uno con una forma de ser diferente que hace enriquecernos como maestros para intentar ser mejores cada día. 

Sabéis lo que hemos insistido en la dedicación y esfuerzo diario. Un esfuerzo, como hemos dicho muchas veces, al que no debéis olvidar ponerle un apellido: inteligente. Un “esfuerzo inteligente”. Sabéis cómo tenéis que hacerlo, os hemos intentado enseñar herramientas para ello, para que vuestro esfuerzo tenga sentido, construya aprendizajes y tenga éxito. En definitiva, que seáis capaces de aprender a aprender.

Sí, como nos habéis dicho muchas veces, hemos sido muy pesados, hemos puesto todo nuestro empeño en conseguir que aprendáis todo aquello que llamamos la escuela invisible: razonar, pensar, reflexionar, tener responsabilidad, saber actuar o decidir. Conseguir que todos los alumnos piensen, todos los niños piensen.

Pero recordad también que el éxito no es la victoria, es todo lo que habéis peleado y vais a seguir peleando por avanzar, por dar pasos, por lograr ir mejorando cada día. Tened presente que, en esta vida, si quieres no necesariamente puedes, hacer las cosas bien no nos va a garantizar el éxito; pero hacerlas mal, o no hacerlas, casi siempre te garantiza el fracaso. Vosotros debéis elegir.  

Sabed también que, a veces, las cosas no salen como queremos, pero salen como es necesario vivirlas para seguir creciendo… No esperéis conseguirlo todo a la primera, pero seguid afrontando desafíos porque es lo que hará que sigáis creciendo. Tenéis un solo objetivo: dedicaros a ser mejor cada día, seguid escuchando esa incómoda voz interior, esa voz que vive en ti, esa voz creada por todas las personas que intentamos participar en vuestra educación: maestros y, sobre todo, vuestras familias. 

Por eso hemos intentado que en vuestras mochilas haya recursos en forma herramientas, ahora posiblemente invisibles, para que podáis afrontar nuevas etapas logrando un aprendizaje versátil, aquel que permite adaptarte a cualquier situación… a desenvolveros y ser críticos en una sociedad en la que las redes, influencers o medios nos pueden llegar a manejar sin darnos cuenta. Y esta ha sido nuestra decisión, la del cole Huerta Retiro, porque hay decisiones que, quizás, no ganan premios, no venden, pero construyen aprendizajes que pretenden ser duraderos. Ese es y será nuestro premio, silencioso, siempre presente, en un segundo plano, sin hacer ruido, pero que surge y permanece cuando vais creciendo. 

Tenéis un nuevo reto y cada reto que afrontamos hace que la vida sea interesante, y querer superarlos es lo que hace que la vida tenga sentido. 

Aquí nos despedimos dando las gracias a vuestras familias por ser ejemplo, por habernos comprendido, por haberlo hecho todo tan fácil y por haber puesto su confianza en nosotros en estos años que nunca olvidaremos. Somo los dos tutores los que hablamos en nombre de un equipo al que damos las gracias por haber creído en lo que hacemos, por haber creado las condiciones y por ser capaz de sonreír cada día. A todos, pero especialmente a nuestros niños y niñas de sexto, gracias por cada uno de los días que hemos pasado juntos. Os vamos a echar mucho de menos, no os olvidéis de vuestros maestros y recordad: nunca dejéis de sonreír, porque como dijo Charles Chaplin, “Un día sin reír, es un día perdido”. Os queremos.

Julio y Antonio




domingo, 5 de abril de 2026

EL RAZONAMIENTO EN LA FORMACIÓN DEL ALUMNADO

 

La escuela de hoy día, como no debe ser de otra forma, debe tener como principal objetivo la formación integral de la persona, tanto desde una perspectiva individual como social. Lo que en ella se trabaja va más allá de un libro de texto o de un modelo que se limite a “auditar aprendizajes” para aprobar o sacar “buenas notas”. Por ello, lo que menos se conoce es aquello que llamo “La escuela invisible”, siendo, precisamente, la que más trascendencia tiene para participar en la sociedad actual, además de para mejorarla y ser capaz de construirla.



La escuela invisible

La “escuela invisible” tiene varios puntos clave a considerar, ese día a día en el que pretendemos desarrollar procesos mentales. Pero, en esta ocasión, nos vamos a centrar en uno de ellos: El aprender a razonar y a pensar. Educar en el razonamiento es una labor que no busca el aplauso inmediato, porque no es visible de manera inminente, sino la solidez en una formación que la persona necesitará el resto de su vida. Es una inversión silenciosa.

Enseñar a pensar es, quizás, el proceso más lento y exigente, pero es el único que garantiza que el aprendizaje permanezca cuando pasamos a otro nivel u otra etapa, o cuando salimos del edificio del colegio, instituto o universidad. Aprender a razonar y a pensar debe ser la mejor inversión que una persona puede hacer en sí misma.

Un espejismo: ¿Estamos aprendiendo o solo repitiendo? La trampa del "resultado inmediato"

En el camino de la enseñanza, es fácil caer en la tentación de los métodos puramente mecánicos sin comprensión para aquello que realmente se basa en el razonamiento. Son atractivos porque ofrecen una gratificación instantánea: el alumnado resuelve el ejercicio, obtiene la respuesta correcta, aunque no lo entienda, y todos (docentes, alumnado y familias) sentimos esa falsa complacencia inmediata de haber cumplido el objetivo. Sin embargo, detrás de ese resultado puede esconderse un vacío que es el que tratamos de exponer.

Aprender por repetición mecánica sin entender sería como memorizar el camino a una casa sin saber leer un mapa. Si mañana nos cambian el sentido de una calle, nos vamos a perder.

Concretemos con algunos ejemplos:

El cálculo.  No debe ser un automatismo carente de comprensión, sino como una herramienta de razonamiento. El alumnado debe comprender qué calcula y para qué, dotando de significado real a las operaciones matemáticas para poder utilizarlas en el verdadero criterio de evaluación que se propone: la resolución de problemas en situaciones reales. La comprensión no es un resultado, es poner el objetivo en el proceso de construcción activa del aprendizaje.

La lectura. No debe imitarse a ser un scroll de redes sociales, sino una lectura profunda que permita una exploración cognitiva con empatía, inferencias y razonamiento complejo. No es leer “X libros al año” a modo competición, ya que ello puede desplazar la motivación intrínseca de la lectura como medio, como fin o como placer.

El problema no es leer mucho o poco, es leer sin detenerse, sin analizar, sin reflexionar. En un mundo saturado de información, muchas veces partidista o interesada, la lectura lenta y profunda debe ser la que nos permita un adecuado desarrollo cognitivo. La lectura debe concebirse como un instrumento de aprendizaje que se integre de manera natural en cada una de las áreas.

Un tercer ejemplo, las respuestas a preguntas (ya sean orales o escritas). Cuando lanzamos una pregunta en clase y el alumno responde con las palabras exactas del libro de texto, a menudo sentimos un alivio inmediato: "¡Lo sabe!". Pero, en muchos casos, no estamos ante un conocimiento, sino ante un eco, una reproducción sin comprensión que le impide un razonamiento posterior al preguntarle “¿Y que pasaría si…?, ¿En qué situación vemos que…?, ¿Qué ejemplos pondrías relacionados con…?"

De este modo, una adecuada evaluación sería la que no solo pide reproducir contenidos fomentando una mentalidad de almacenamiento temporal. El alumnado "vuelca" la información mecánicamente que después olvida porque no entiende lo que ha retenido, aun habiéndole dedicado tiempo y esfuerzo. Recordar es solo la base; si nuestras preguntas no escalan hacia la aplicación y el análisis, estamos fomentando una formación que no es inversión, sino gasto de energía sin retorno. Una falsa apariencia de aprendizaje.

Estos tres ejemplos concretos nos muestran, cómo, el proceso mecánico carente de comprensión, provocan la trampa del “resultado inmediato”:

  • Oculta la falta de comprensión. El éxito en el “examen” o “ejercicio” no garantiza el dominio del concepto, del conocimiento o del proceso. De ahí que la evaluación deba basarse en el dominio comprensivo. Si no la basamos en el proceso cognitivo adecuado, lógicamente, tendremos esa “falsa percepción” de aprendizaje adquirido.
  • Es frágil. Lo que se aprende sin razonar tiene una "fecha de caducidad" muy corta. Pero puede que sea gratificante al perderse la perspectiva real de la formación de la persona.
  • Genera una ilusión de competencia. Nos hace creer que estamos preparados, hasta que la realidad nos saca del guion preestablecido al plantearse en contextos diferentes o pasado algún tiempo.
En esta entrada se propone cómo estudiar para aprender, con herramientas para que la información se comprenda y se asiente de manera razonada.

El razonamiento como transferencia en el aprendizaje

La transferencia del aprendizaje es la capacidad de llevar lo aprendido en un contexto y aplicarlo con éxito en situaciones nuevas. Esto solo es posible mediante el razonamiento reflexivo.

"No educamos para resolver la página 42 del libro de texto; educamos para que la persona sea capaz de resolver los retos en cualquier contexto fuera de las paredes del aula."

Esto sucede cuando apostamos por un aprendizaje comprensivo que nos permita:

  • Adaptabilidad: Quien entiende la lógica detrás de un proceso o herramienta, puede utilizarla en cualquier contexto. Una buena base de razonamiento favorece el desarrollo de la persona tanto para aquello que se esté aprendiendo en ese momento como para aplicarlo a otros contextos posteriores (siguientes aprendizajes, otros niveles, otros escenarios…).
  • Pensamiento Crítico: El razonamiento favorece el aprender del error, la toma de decisiones, la resolución eficiente de problemas, el discernir sobre la información veraz, el contrastar informaciones…
  • Conexión de Ideas: El conocimiento deja de ser un compartimento estanco para convertirse en una red viva que crece con cada nueva experiencia. Es decir, potencia el aprendizaje. Mucha cantidad de información no es sinónimo de calidad, no implica que sea apropiada. La calidad en su tratamiento es saber utilizarla, razonarla, diferenciar la adecuada y necesaria, contrastar…

Como docentes, la prioridad pedagógica debe ser intervenir en los procesos cognitivos de cada niño y niña, alejarnos de resultados «artificiales» obtenidos mediante mecánicas sin comprensión que pueden “tranquilizar” a corto plazo, pero no se transfiere para un óptimo razonamiento que la persona va a necesitar en cada una de sus fases o etapas de aprendizaje.

En este punto haríamos la analogía con el cuento “El traje nuevo del emperador”, la verdadera prueba de fuego llega cuando el alumno se enfrenta a un contexto diferente, cuando debe razonar y pensar, es ahí cuando la realidad grita que el emperador está desnudo.

Debemos desterrar la idea de que la estructura de una clase es un circuito cerrado, donde el docente vierte información, plantea ejercicios y luego califica cuánta de esa información posee cada niño y niña. Esta es la parte (relativamente) fácil, siendo lo verdaderamente pedagógico algo más difícil, complejo y trascendental: es enseñar qué hacer con esa información, que la conecte de forma significativa con lo que ya sabe, que reflexione sobre ella y que la transforme, mediante el razonamiento, en un conocimiento propio y transferible. Porque no es lo mismo tener mucha información que saber utilizarla. No es lo mismo almacenar algo mediante una memoria rígida, que aprender mediante una memoria flexible y de carácter cognitivo para conocer, saber utilizar y saber ser


Que el alumnado reflexione sobre lo que escuche, escriba o exponga supone que sea consciente de aquello que hace, favoreciendo su implicación cognitiva, su aprendizaje significativo y funcional. Esta idea conecta metodología con autoevaluación, capacidad crítica, aprendizaje activo, estrategias para organizar la información y autorregulación del aprendizaje. Favorece la transferencia de aprendizajes y capacidades competenciales. Todo ello a través de un adecuado razonamiento.

Pensar sobre lo que aprendemos, tratar de explicarlo con nuestras palabras, aplicarlo en nuevos contextos, etc. son formas de conseguir aprendizajes más duraderos y flexibles.



Educar va más allá de llenar un depósito de respuestas mecánicas con fecha de caducidad. Es potenciar el razonamiento y la reflexión: Una inversión que nos permite de transformar la información en conocimiento real y transferible.