Para
aprender hay que practicar, pero siempre de una manera efectiva. Traemos dos
estrategias que promueven el aprendizaje de conocimientos y habilidades de
manera sólida y con una importante capacidad de transferencia: la evocación
y la práctica espaciada.
La
evocación consiste en tratar de recordar y recuperar los aprendizajes de
nuestra memoria para afianzarlos, hacerlos más sólidos y con capacidad de
transferencias. Un esfuerzo relacionado más con la calidad que con la cantidad,
produciéndose un importante impacto en nuestra memoria Un esfuerzo
que será menor cada vez que tratemos de evocarlos, porque reforzamos esta
capacidad, y el aprendizaje estará más afianzado y será más efectivo.
Siguiendo
a Héctor Ruiz Martín (2022), curiosamente, el impacto de la evocación es mayor
cuando hemos empezado a olvidar lo aprendido, lo que sería "práctica de evocación espaciada"
para promover aprendizajes más sólidos y duraderos.
Prácticas
de evocación como pensar sobre lo que aprendemos, tratar de explicarlo con
nuestras palabras, aplicarlo en nuevos contextos, etc. son formas de conseguir,
como se ha dicho, aprendizajes más duraderos, sólidos y flexibles.
Desde
el punto de vista del alumnado, es más eficaz espaciar las sesiones de estudio
o de práctica que realizarlas seguidas. Un aprendizaje que solo se realiza mediante
la repetición reiterada en una sola sesión o unidad, no tiende a perdurar. Es mejor
estudiar una hora cada día durante tres días que estudiar tres horas seguidas
un solo día.
En la
práctica tradicional, el alumnado tiende a estudiar dejando el estudio para el
último momento y de manera masificada. Este hábito puede resultar efectivo para
aprobar un examen, pero es engañoso respecto al aprendizaje ya que no se
afianza. Sería importante resaltar que el principal objetivo es aprender y alcanzar
un aprendizaje significativo (con sentido para el alumnado y con capacidad de
ser transferidos)
Por
esta razón, no se mejorará el estudio al copiar o releer, sin más, los apuntes.
Hay poco esfuerzo cognitivo (aunque tengamos la falsa sensación de que estamos
aprendiendo). Es más efectivo leer y trata de explicar con sus propias palabras
lo leído, resumir, esquematizar…
Desde
el punto de vista docente, la práctica espaciada debe ser favorecida mediante
la organización de las actividades o unidades de aprendizaje a lo largo del
curso escolar. En este sentido, resultaría más eficaz espaciar en el tiempo las
sesiones en las que haya que utilizar los aprendizajes adquiridos, ya que van a
perdurar más al trabajarlos espaciadamente que concentrarlos en periodos
concretos y no volver a revisarlos. Incluso vincularlos a diferentes contextos
para que el alumnado sea consciente de la relación entre lo que saben y su aplicación.
En sesiones
continuas, se trataría de evocar lo aprendido al principio de la siguiente sesión
que hacerlo al final de la que se han introducido los nuevos aprendizajes.
Cuanto más tiempo transcurre entre cada práctica, más tiempo perdura el
aprendizaje posteriormente.
Actividades
de evocación pueden ser: tickets de evocación, arreglar errores en textos,
diario de aprendizaje, mapa mental, juegos de preguntas de lo tratado anteriormente,
definiciones o explicaciones espaciadas en el tiempo, plantear preguntas por
niveles, mejorar respuestas dadas por el docente…etc.
Todo
ello también lo podemos relacionar con la práctica entrelazada. Para asimilar diferentes aprendizajes podemos ir combinándolos mejor que
enfocarse en dominar uno para después pasar al siguiente, es decir, practicar
de manera entrelazada evitando la masificación reiterada de ejercicios que, además,
en el momento del aprendizaje inicial siempre se trabajan de la misma manera,
por lo que hay una menor capacidad de razonamiento.
La
práctica entrelazada produce aprendizajes más flexibles y duraderos, aunque
tengamos la sensación de aprender menos. A medio y largo plazo, entrelazar la
práctica es mucho más eficaz que concentrarla. Habría que aclarar que hablamos de
aprendizajes independientes, es decir no aquellos que dependen de unos
anteriores.
Tanto
práctica espaciada como entrelazada tiene relación con la motivación. Lógicamente,
aprender sobre unas cosas nos puede motivar más que aprender sobre otras. Pero también depende especialmente de que
confiemos en nuestra capacidad para aprenderlo. El éxito que motiva es el que
se percibe como un logro que se ha conseguido con esfuerzo. Ello no quiere
decir que, para mantener la motivación del alumnado, haya que rebajar el grado
de dificultad del objetivo, sino plantearlo a un nivel asumible sin dejar de
representar un reto y con continuo apoyo y guía para llegar a conseguirlo.
Por tanto, práctica espaciada, práctica entrelazada, evocación y motivación debemos considerarlas al diseñar y programar nuestra práctica en el aula.
Björk,
R. A. (1994). Consideraciones sobre memoria y metamemoria en la formación del
ser humano.
Karpicke,
J., y Roediger, H. (2007). La ampliación de la práctica de recuperación
promueve la retención a corto plazo, pero la recuperación igualmente espaciada
mejora la retención a largo plazo.
Ruiz
Martín, Héctor (2020). ¿Cómo aprendemos?: una aproximación científica al
aprendizaje y la enseñanza. Editorial Grao